4 octubre, 2014

MURSITPINAR, Turquía. AFP. Los kurdos libraban ayer combates encarnizados contra el grupo Estado Islámico (EI) a las puertas de la ciudad siria de Kobane, que Turquía ha prometido defender haciendo “cuanto pueda” para impedir que caiga en manos de los yihadistas.

No obstante, Siria advirtió de que considerará cualquier intervención militar turca en su territorio como una “agresión”.

“Haremos cuanto podamos para que Kobane no caiga ”, manifestó el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu.

Una espesa humareda se elevaba sobre esta ciudad de mayoría kurda en el norte de Siria, y los disparos de obuses de mortero se sucedían, comprobó la AFP desde la frontera turca, a unos pocos kilómetros de distancia.

Habitantes de la ciudad turca de Mursitpinar observan el humo producto de los combates en la población kurda de Kobane, Siria. | AFP
Habitantes de la ciudad turca de Mursitpinar observan el humo producto de los combates en la población kurda de Kobane, Siria. | AFP

Pese al avance constante de los yihadistas, no había constancia de que la coalición dirigida por Estados Unidos haya intensificado los bombardeos contra el EI.

El último comunicado del mando estadounidense informó de seis ataques el jueves y ayer en Siria, ninguno de ellos cerca de Kobane.

En Siria, desde hace varios días, los yihadistas se han acercado por el sur, el este y el sureste a Kobane, defendida a duras penas por combatientes kurdos que son inferiores en número y armamento.

Según el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman, “los combates continuaron toda la noche y esta mañana” en la línea del frente, situada como mucho a dos kilómetros de Kobane.

Las Unidades de Protección del Pueblo (YPG, principal milicia kurda) destruyeron dos vehículos blindados del EI a menos de dos kilómetros de Kobane, añadió.

Desde el 16 de setiembre, “defendemos Kobane. Estamos solos. Pedimos a la comunidad internacional que se una a nosotros en esta batalla contra el terrorismo” y nos proporcione armas y municiones, dijo Idris Nahsen, un responsable local kurdo.

“Es una matanza cometida ante los ojos del mundo entero”, afirmó otro testigo, Burhan Atmaca. “El mundo permanece en silencio mientras los kurdos son masacrados”, denunció.

El EI lanzó el 16 de septiembre un asalto contra la ciudad, apoderándose de casi 70 pueblos y provocando el éxodo de al menos 186.000 personas a Turquía, por miedo a las atrocidades cometidas por este grupo yihadista.

Esta organización, que cuenta con decenas de miles de hombres, muchos de ellos reclutados en el extranjero, controla zonas en el norte y el este de Siria, un país devastado por más de tres años de guerra civil. Además ocupa extensos territorios en el vecino Irak.

La toma de Kobane, donde todavía quedan miles de civiles, permitiría al EI controlar una franja de territorio ininterrumpida en la frontera con Turquía.

Frente a esta amenaza, el parlamento turco autorizó el jueves operaciones militares contra el EI en Irak y en Siria dentro de la coalición internacional integrada por unos 50 países. También dio luz verde al acantonamiento de tropas extranjeras en su territorio.