10 agosto
Partidarios del candidato opositor Raila Odinga, salen a las calles en Kondeo, el 10 de agosto, para exigir que su candidato sea declarado presidente.
Partidarios del candidato opositor Raila Odinga, salen a las calles en Kondeo, el 10 de agosto, para exigir que su candidato sea declarado presidente.

Nairobi

Los kenianos se preparaban este jueves para 24 horas de espera febril antes de la proclamación del ganador de las elecciones presidenciales, mientras que los resultados provisionales le dan al presidente saliente, Uhuru Kenyatta, una amplia victoria frente a su opositor, Raila Odinga, que denuncia fraude electoral.

La Comisión Electoral (IEBC) confirmó que el ganador de las presidenciales del martes sería proclamado, como muy pronto, el viernes a mediodía, tras haber recibido el apoyo de las misiones de observación internacionales, que alabaron un proceso que incitó, según ellas, a la confianza.

La IEBC, un órgano independiente encargado de garantizar la equidad de la votación y de proclamar al vencedor, indicó que los resultados deberían llegar a su centro nacional de recuento "antes de mañana (viernes) a mediodía".

Estos resultados, basados en las actas de los 40.883 colegios electorales, son compilados en las 290 circunscripciones del país y enviados al centro nacional de la IEBC. El jueves, a eso de las 2 de la tarde (hora local), 117 circunscripciones habían transmitido sus resultados.

Éstos debían cotejarse con los enviados por vía electrónica, según los cuales Kenyatta habría recabado el 54,27% de los votos y Odinga, el 44,84%, de un total de 14,7 millones contabilizados en casi el 97% de los colegios electorales.

El ganador será proclamado "poco después" de que la IEBC valide los resultados de las circunscripciones, precisó el presidente de la Comisión, Wafula Chebukati, instando a las partes a "guardar prudencia en estos momentos cruciales".

Pero la coalición de la oposición, NASA, rechazó los resultados parciales, asegurando que el servidor de la IEBC había sido pirateado en beneficio de Kenyatta por 'hackers', que utilizaron los códigos de acceso de un responsable informático de la comisión que fue asesinado en julio.

El jueves, el líder de la coalición opositora, Musalia Mudavadi, dijo a los periodistas que "fuentes confidenciales", incluida la IEBC, habían revelado "resultados actuales" y que Odinga habría ganado las presidenciales con 8,04 millones de votos, por delante de los 7,75 millones que habría logrado Kenyatta. Además, reclamó que su candidato fuera proclamado presidente.

Anteriormente, Raila Odinga, de 72 años, y que se presentaba por cuarta vez a las presidenciales, había denunciado un "fraude de una gravedad monumental" y que "no ha habido elecciones". En las elecciones de 2007 y 2013, ya cuestionó los resultados.

Las misiones de observación internacionales parecieron acentuar la presión sobre Odinga, exigiendo paciencia hasta que la IEBC acabe de recoger y verificar los resultados.

El exsecretario de Estado estadounidense, John Kerry, jefe de la misión de la influyente Fundación Carter, expresó su confianza en el sistema electoral, afirmando que el proceso de votación y recuento era "detallado y transparente".

"Hay que darle a la IEBC tiempo para que prosiga con su tarea", declaró la eurodiputada holandesa Marietje Schaake, al frente de la misión de la Unión Europea (UE), instando a los kenianos a estar "tranquilos" y "pacíficos".

La IEBC negó cualquier manipulación. "Hubo un intento de pirateo, pero sin éxito", afirmó Chebukati.

Las acusaciones de fraude derivaron el miércoles en episodios violentos en varios feudos de la oposición en el oeste del país y en suburbios de Nairobi, donde suelen producirse altercados de este tipo en periodos electorales.

En Kisumu (oeste), cientos de manifestantes levantaron barricadas y quemaron neumáticos antes de ser dispersados por la Policía.

En Mathare, un suburbio de Nairobi, la policía mató a dos manifestantes. Otros dos hombres fueron abatidos también por la Policía en el condado de Tana River (sureste), tras haber atacado un colegio electoral con arma blanca.

Estos incidentes reavivaron el recuerdo de los disturbios poselectorales de 2007-2008, los peores desde la independencia del país, en 1963, que dejaron al menos 1.100 muertos y más de 600.000 desplazados.

En esta ocasión, fueron desplegados 150.000 miembros de las fuerzas de seguridad por todo el país. Este jueves, excepto por algunos choques entre policía y manifestantes en un suburbio de Nairobi, reinaba la calma.

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