5 abril, 2015
Una de las estudiantes (centro) rescatada tras el ataque de los islamistas fue trasladada ayer a su casa desde la universidad de Garissa. | EFE
Una de las estudiantes (centro) rescatada tras el ataque de los islamistas fue trasladada ayer a su casa desde la universidad de Garissa. | EFE

Nairobi. AFP. El presidente keniano, Uhuru Kenyatta, prometió ayer que su país responderá “con la mayor severidad” a los islamistas somalíes shebab que mataron a 148 personas en la universidad de Garissa.

“A pesar de la adversidad, no nos hemos plegado nunca, y jamás nos plegaremos, y continuaremos construyendo una nación próspera y segura”, declaró Kenyatta en su primera intervención desde el atentado.

Horas antes, los shebab amenazaron a Kenia con una “guerra espantosa”, si Nairobi no retira sus tropas de Somalia.

“Kenia se enfrentará a un nuevo baño de sangre si no pone fin a la opresión, las políticas represivas y la persecución sistemática de los musulmanes en Kenia, así como la ocupación de las tierras musulmanas, en alusión a Somalia”, afirmaron los islamistas mediante un comunicado.

Búsqueda. Por otra parte, la policía de Garissa desfiló ayer con los cadáveres de los cuatro asaltantes de la universidad, apilados unos encima de otros atrás de un pick-up, mientras varias personas seguían el vehículo.

Las autoridades insistieron en que el macabro desfile pretendía averiguar si alguien podía identificar a los autores de la masacre, pero algunos más bien lanzaron piedras contra sus cuerpos.

En el barrio somalí de Nairobi, unos manifestantes salieron a la calle para protestar contra los shebab y hacer un llamado a que el país se mantenga unido.

En total, 663 estudiantes supervivientes abandonaron la ciudad con destino a Nairobi a bordo de una autobús fletado por el gobierno. La universidad, que acogía a más de 800 estudiantes de todo el país, ha sido cerrada hasta nueva orden.

Las autoridades kenianas siguen buscando al que consideran el cerebro del ataque, Mohamed Mohamud, por el que ofrecen unos 200.000 euros ($215.000).

Este antiguo profesor keniano de una escuela coránica de Garissa se unió primero al movimiento de los Tribunales Islámicos que se adueñó de Mogadiscio en el 2006, antes de pasarse a una milicia islamista y acabar en los shebab.

Según Kenyatta, está claro que los organizadores del ataque estaban implantados en Kenia y no sólo en Somalia.

Los islamistas somalíes, vinculados a al-Qaeda, asaltaron en la madrugada del jueves el campus de la universidad de Garissa, a unos 150 kilómetros de la frontera somalí, donde estudian cientos de jóvenes originarios de distintas regiones.

Los asaltantes sorprendieron a los estudiantes mientras dormían. En primer lugar, mataron a decenas de jóvenes de forma indiscriminada, antes de separarlos en musulmanes y no musulmanes.

Las fuerzas de seguridad abatieron a los cuatro yihadistas ya de noche.

Los shebab han llevado a cabo espectaculares operaciones de guerrilla en su país, pero también una serie de atentados en Kenia, en represalia por su participación en la fuerza africana que lucha contra ellos en Somalia.

Su ataque más sangriento en Kenia fue el asalto al centro comercial Westgate en Nairobi, donde murieron 67 personas, en setiembre del 2013.

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