Líder opositor critica intervención y pide el retiro de fuerzas militares

 7 abril, 2015

Nairobi. EFE y AFP. El bombardeo a bases de Al-Shabab en Somalia fue la primera respuesta de Kenia al peor atentado perpetrado por el grupo yihadista somalí en el país: el ataque a la Universidad de Garissa , donde el jueves asesinó a 148 personas.

Aeronaves del Ejército keniano atacaron ayer dos bases de los radicales , Gondodowe e Ismail, en la región de Gedo, en el sur de Somalia y próxima a la frontera con Kenia, confirmaron ayer fuentes militares.

Todavía sin cifras oficiales sobre las muertes que provocaron los ataques de la Fuerza Aérea keniana, residentes de la región somalí denunciaron que en la operación fallecieron civiles y ganado.

“Dos objetivos fueron alcanzados e inutilizados, los campos fueron destruidos”, dijo el vocero del Ejército, David Obonyo.

Kenia
Kenia

Kenia comenzó así a cumplir con la promesa realizada el sábado por su presidente , Uhuru Kenyatta. “Garantizo a los kenianos que mi administración responderá de la forma más dura posible al ataque de Garissa”, manifestó el mandatario.

En apuros. La administración keniana se ha visto obligada a dar una respuesta rápida a la mala gestión de un ataque que sorprendió al Gobierno.

“ El ataque de Garissa ha sido uno de esos incidentes que pueden sorprender a cualquier país”, dijo, pese a las alertas de seguridad recibidas por algunas embajadas en Kenia en los días previos a la masacre.

En marzo, Kenyatta alardeó en el debate sobre el estado de la nación de las mejoras en la seguridad del país, gracias a medidas tan extremas como la deportación de refugiados somalíes o la construcción de un muro en la zona sur de su frontera con Somalia, cerca de la isla de Lamu.

Tras la tragedia de Garissa , la oposición pidió la retirada de las tropas kenianas desplegadas en Somalia para combatir a Al-Shabab, argumento empleado por los terroristas para mantener su campaña de terror en Kenia.

“Tenemos una larga frontera con Somalia e incluso levantando un muro, no funcionará. Es el momento de buscar la forma de retirar nuestras tropas de Somalia”, subrayó el líder de la oposición, Raila Odinga.

Al-Shabab ha matado a más de 400 personas en Kenia desde el 2013 en represalia por el envío de tropas a Somalia, para impedir que los yihadistas instauren un Estado de corte wahabí.

Líderes del noreste de Kenia, donde se encuentra Garissa, se han apresurado a reclamar el cierre del campamento de refugiados de Dadaab, uno de los mayores del mundo y donde la mayoría son somalís.

Además, destacados activistas e intelectuales han pedido transparencia y justicia para las víctimas en un país demasiado acostumbrado a la violencia, procedente tanto del terrorismo de Al-Shabab como de tensiones étnicas internas.

El escritor Binyavanga Wainaina cree que Kenia debe recordar a todas sus víctimas: “no somos una nación si no podemos recordar a todos los ciudadanos que perdemos (...) El olvido no es bueno”, sentenció.