Juan Carlos Varela utilizó un tono conciliador luego de conocer su victoria

 5 mayo, 2014

Panamá

La victoria de Juan Carlos Varela frenó las ambiciones del partido oficialista de prolongarse cinco años más en el poder, pero el nuevo líder enfrentará una ruda oposición en el legislativo, donde tendrá la minoría de los escaños por lo que necesitará realizar alianzas.

El triunfo de Varela también generó la interrogante sobre si hurgará en las denuncias de corrupción que resonaron a lo largo de la administración del actual presidente Ricardo Martinelli y lo llamará a responder.

“Tiene una obligación moral para hacerlo, porque él, sobre todo, ha estado denunciando la corrupción”, planteó el analista político Javier Ordinola, profesor de derecho electoral en la Universidad de las Américas.

El candidato ganador quizás no olvida que el mandatario saliente lo echó a un lado a medio gobierno, a pesar de que lo ayudó a alcanzar el poder en el 2009. Varela rompió con el gobierno en 2011 tras su destitución como canciller y denunciar actos de corrupción.

El candidato opositor Juan Carlos Varela conversó el domingo con ciudadanos en un recorrido por la capital panameña.
El candidato opositor Juan Carlos Varela conversó el domingo con ciudadanos en un recorrido por la capital panameña.

“Varela tiene que impulsar una investigación objetiva sobre las sendas denuncias que se dieron de sobrecostos en las mega obras construidas por el gobierno”, manifestó Ordinola.

Con el 88% de las mesas de votación escrutadas, Varela encabeza la votación con el 39% de los sufragios, frente al 32% del exministro de Vivienda, José Domingo Arias, quien era el candidato de Martinelli.

Varela utilizó un tono bastante conciliador tras la victoria, coincidiendo con los resultados preliminares de la elección en la Asamblea Legislativa, unicameral, en las que su partido Panameñista solo lograba 11 de las 71 curules en disputa, mientras que el derechista Cambio Democrático de Martinelli aseguraba 27 y el opositor Partido Revolucionario Democrático 23.

“Con este panorama, la búsqueda de consenso es bueno para la democracia ” , aseguró el analista político Edwin Cabrera.

Martinelli se presentó sorpresivamente la noche del domingo a la sede del Tribunal Electoral, horas después del anuncio de la victoria de Varela, para averiguar personalmente sobre cómo estaba quedando la conformación del poder legislativo.

“Cuando el gobierno tenga un buen proyecto lo vamos a apoyar, pero cuando hagan algo malo, palo le vamos a dar”, advirtió Martinelli.

Varela, cuya proclamación oficial por parte de la Junta Nacional de Escrutinio se hará el miércoles, evitó cuestionar al gobierno de Martinelli y no se refirió a si su gobierno comenzará a pedir cuentas por lo que él mismo llamó manejos pocos transparentes de parte del mandatario saliente.

Después de salirse del gobierno, Varela siguió manteniendo el cargo de vicepresidente con el argumento de que era un título constitucional que le permitía proteger la democracia.

Varela aseguró que estuvo en desacuerdo con una compra que realizó el gobierno de Martinelli a la cuestionada empresa italiana Finmeccanica para adquirir helicópteros, radares y un mapa cartográfico por un monto de 250 millones de dólares, en una transacción donde surgieron acusaciones de pago de sobornos y comisiones. Una fiscalía cerró una investigación del caso en Panamá, aunque en Italia se le está dando curso.

Martinelli dijo el lunes en su cuenta de la red social twitter que telefoneará a su otrora aliado y ahora archienemigo.

“Ayer ganó Panamá. Felicito al nuevo presidente por su contundente triunfo. Hoy lo llamaré para decírselo y para empezar la transición”, manifestó el mandatario.

Por lo pronto, lo que resonó en el ambiente político del país tras una agitada y larga campaña, fue el discurso fuertemente conciliador de Varela, quien dedicó la victoria a la democracia panameña.

De momento, Varela ha recibido llamados de felicitación de al menos cuatro líderes latinoamericanos: El presidente venezolano Nicolás Maduro, el guatemalteco Otto Pérez Molina, el mandatario boliviano Evo Morales y el presidente electo salvadoreño Salvador Sánchez Cerén.

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