8 agosto, 2013

Tokio. AFP El agua contaminada de la central nuclear de Fukushima que se vierte al mar, es un problema “urgente” y las autoridades reforzarán su implicación para resolverlo, anunció ayer el primer ministro, Shinzo Abe.

El problema más grave que afronta, desde hace semanas, la compañía de electricidad Tokyo Electric Power (Tepco), es impedir que el agua subterránea contaminada por la fuerte radiactividad se vierta en el océano Pacífico.

Ayer, un responsable del Ministerio de Industria indicó que un nuevo escape de agua radiactiva hacia el océano fue descubierto recientemente.

“Según nuestras estimaciones, aproximadamente 300 toneladas de agua escapan todos los días”, precisó esa fuente.

La compañía Tepco, que lucha desde marzo del 2011 para enfrentar las consecuencias del sismo y el sunami que afectaron su central nuclear de Fukusima Daiichi (a 220 kilómetros de Tokio), tuvo que reconocer por primera vez, a finales de julio , que una parte del agua contaminada se vertía en el mar.

Abe, que instó al Ministerio de Industria a tomar “medidas rápidas y eficaces” al respecto, precisó que el Estado participaría a partir de ahora en financiar la gestión del problema del agua contaminada.

Japón, junto con las compañías de electricidad del país, ha destinado cerca de 3,8 billones de yenes (cerca de 30.000 millones de euros) a un fondo creado para apoyar a Tepco en la gestión de la catástrofe. El dinero se ha destinado, hasta ahora, a la protección de la central y a indemnizar a más de un millón de personas afectadas.