Decisión se adoptó tras conversación entre Benjamín Netanyahu y el rey Jordano, Adalá II

 24 julio
Policías israelíes desmantelaban, el martes en la madrugada, detectores de metal fuera del complejo de la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén Este.
Policías israelíes desmantelaban, el martes en la madrugada, detectores de metal fuera del complejo de la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén Este.

Jerusalén

El Gobierno israelí decidió este martes dejar de usar los detectores de metales que había instalado en la explanada de las Mezquitas de Jerusalén, según un comunicado, después de que esas nuevas medidas de seguridad causaron un estallido de violencia.

El gabinete de seguridad aceptó "la recomendación de todas los cuerpos de seguridad de cambiar la inspección con detectores de metales por una inspección basada en tecnologías avanzadas y otros medios", indicó un comunicado de la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu.

Tras conocerse la decisión, cientos de palestinos se reunieron cerca de una entrada a la explanada de las Mezquitas, tercer lugar más sagrado del islam, para celebrarla.

Uno de los presentes disparó unos fuegos artificiales, provocando una intervención de la Policía que utilizó granadas aturdidoras para dispersar a la muchedumbre.

Israel había instalado detectores de metalesen las entradas del recinto religioso, que alberga la mezquita de Al Aqsa, a raíz de un ataque en el que murieron dos de sus policías el 14 de julio.

Los palestinos consideraron las nuevas medidas de seguridad israelíes como un intento de tomar el control de la Explanada y se negaron a entrar en el recinto en señal de protesta.

Las autoridades israelíes justificaron la instalación de los detectores alegando que, el 14 de julio, los atacantes habían escondido sus armas en la Explanada antes de atacar a los policías.

La instauración de esas nuevas medidas de seguridad israelí provocó enfrentamientos entre manifestantes y la Policía israelí en los que murieron cinco palestinos en Jerusalén Este y en Cisjordania, donde tres israelíes fueron asesinados por un palestino en una colonia.

La decisión de retirar los detectores se tomó después una conversación entre Netanyahu y Abdalá II, el rey de Jordania, el país que custodia los lugares musulmanes sagrados en Jerusalén.

Horas antes, Naciones Unidas advirtió de que la crisis en la explanada de las Mezquitas debía resolverse antes del viernes próximo, día de oración para los musulmanes.

"El peligro en el terreno se incrementará si entramos en otro ciclo de oraciones (musulmán) del viernes sin una resolución a la crisis actual", advirtió el emisario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para Oriente Medio, Nickolái Maldenov, tras una reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad.

La crisis también fue tratada por teléfono por Netanyahu y el rey Abdalá II de Jordania, un día después de un incidente en la Embajada de Israel en Amán en el que un jordano murió y un israelí resultó gravemente herido.

Estados Unidos envió este lunes a Israel al alto consejero del presidente estadounidense, Donald Trump, Jason Greenblatt, para tratar de rebajar las tensiones en la zona, en aumento a raíz de las medidas de seguridad que Israel decidió imponer en la explanada de las Mezquitas, que los judíos denominan Monte del Templo.

"Es de crucial importancia que el statu quo sea preservado en Jerusalén", señaló Mladenov en Nueva York, que explicó haber instado a los miembros del Consejo de Seguridad a usar su influencia sobre Israel y sobre los palestinos para desactivar la crisis.

Asunto delicado. Antes de esta reunión, el embajador israelí en Naciones Unidas, Danny Danon, afirmó que el objetivo de su país era el de "calmar la situación" permitiendo el acceso al lugar santo, pero también el de "mantener la seguridad en este importante lugar".

El domingo, responsables israelíes dijeron mostrarse dispuestos a una modificación del polémico dispositivo.

Un policía israelí disparaba gas lacrimógeno, el lunes 24 de julio, contra palestinos que protestaban cerca del asentamiento judío de Beit El, en Cisjordania.
Un policía israelí disparaba gas lacrimógeno, el lunes 24 de julio, contra palestinos que protestaban cerca del asentamiento judío de Beit El, en Cisjordania.

Por su parte, el embajador palestino, Riyad Mansur, acusó a Israel de "poner obstáculos en el camino de los fieles" musulmanes.

Según él, el Consejo de Seguridad -que debe reunirse una vez más el martes para tratar el conflicto árabe-israelí- debe exigir la retirada de los detectores de metales "en su totalidad y sin condiciones".

El presidente turco, Recep, Tayyip Erdogan, mostró su enfado el fin de semana por las medidas de seguridad israelíes, a las que había calificado de insulto al mundo musulmán, y este lunes acusó a Israel de violar el Derecho Internacional.

El jefe de la Liga Árabe, Ahmed Abul Gheit, acusó también el domingo a Israel de "jugar con fuego".

Jordania, país que custodia los lugares sagrados musulmanes en Jerusalén, insistía en interrogar al guardia de seguridad de la Embajada de Israel en Amán, que según fuentes israelíes mató a tiros a un atacante jordano el domingo por la noche.

Israel insistió en que el guardia goza de inmunidad diplomática y estaba solicitando el regreso a casa.