El gesto fue calificado por el líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, como "declaración de guerra"

 30 octubre, 2014

Jerusalén

Vista de la Cúpula de la Roca en la explanada de las mezquitas desde el Monte de los Olivos en Jerusalén
Vista de la Cúpula de la Roca en la explanada de las mezquitas desde el Monte de los Olivos en Jerusalén

Las autoridades israelíes decidieron este jueves cerrar hasta nueva orden la Explanada de las Mezquitas, un gesto que ya ha sido calificado por el líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, como "declaración de guerra".

El acceso a este lugar sagrado, epicentro de la tensión, había sido restringido en varias ocasiones en los últimos días, pero hasta ahora no se había cerrado completamente.

La tensión se disparó en Jerusalén, después de que la policía israelí matase el jueves por la mañana a un palestino sospechoso de haber tiroteado horas antes a un ultranacionalista israelí.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció el despliegue de refuerzos policiales "sustanciales" en Jerusalén, al tiempo que pedía a ambos bandos que guardaran la calma.

"Lo primero que debemos hacer es apagar el incendio. Ningún bando debería tomarse la justicia por su mano", declaró.

Abas afirmó, a través de su portavoz, Nabil Abu Rudeina, que la decisión de cerrar el lugar santo solo producirá "más tensión e inestabilidad".

"Esta peligrosa escalada israelí es una declaración de guerra al pueblo palestino y sus lugares sagrados, y a los árabes y las naciones islámicas", añadió.

En la mañana del jueves, continuaba el ya habitual intercambio de piedras y granadas entre los agentes israelíes y jóvenes palestinos en los barrios de Abu Tor y Silwan, donde hay altercados desde hace una semana.

El estatuto de la Explanada de las Mezquitas, lugar santo del judaísmo y del islam, constituye una línea roja para los palestinos.

Los musulmanes temen que el Gobierno israelí autorice a los judíos a rezar allí, cosa que no han podido hacer hasta ahora. Sospechan que un permiso semejante sería el primer paso para destruir las mezquitas, en vistas a construir el tercer templo judío.

La desconfianza crece por momentos y la decisión de las autoridades israelíes de cerrar este lugar santo un día antes de la oración del viernes, confirma esa suspicacias.

Netanyahu volvió, sin embargo, a declarar este jueves que no tiene ninguna intención de cambiar el estatus en la Explanada de las Mezquitas.

En los últimos meses se han multiplicado los enfrentamientos, las provocaciones y los disturbios en los barrios del este de Jerusalén, pero estos subieron un tono más el 22 de octubre, cuando un joven palestino de Silwan atropelló a varios israelíes, matando a un bebé y a una mujer, y posteriormente fue abatido por la policía.

Las protestas durante el entierro del joven y las que podrían venir en los próximos días, junto a la tensión acumulada por la guerra de Gaza y el incremento de las colonias israelíes, están contribuyendo a crear una olla a presión que hace temer la llegada de una tercera Intifada.