28 febrero, 2016
Periodistas iraníes seguían el domingo, en el Ministerior del Interior, en Teherán, la evolución de los escrutinios de los resultados de las elecciones parlamentarias y de la Asamblea de Expertos.
Periodistas iraníes seguían el domingo, en el Ministerior del Interior, en Teherán, la evolución de los escrutinios de los resultados de las elecciones parlamentarias y de la Asamblea de Expertos.

Teherán

Los reformistas y sus aliados moderados que apoyan al presidente iraní Hasán Ruhaní, avanzaron con firmeza frente a los conservadores en las elecciones legislativas del viernes, no obstante, ninguno de los grupos obtuvo una mayoría, según los resultados oficiales publicados este lunes.

La mayoría de los ultraconservadores perdieron sus escaños en el Parlamento, y Ruhaní podrá contar, además del apoyo de sus aliados, con los votos de los conservadores moderados para algunos asuntos o reformas.

Sobre 290 escaños, los conservadores obtuvieron 103, la "Lista de la Esperanza" proRuhaní, integrada por reformistas y moderados, 95, otros 69 irán a una segunda vuelta y el resto corresponde a candidatos independientes.

Entre estos hay cuatro conservadores moderados apoyados por los reformistas y cinco representantes de minorías religiosas que por lo general no tienen una filiación política concreta.

Los reformistas, que en buena parte boicotearon las legislativas de 2012, apenas contaban con una treintena de diputados —contra unos 200 de los conservadores— en el Parlamento saliente. Junto a los aliados moderados contarán ahora con más del triple de escaños en la próxima Asamblea.

Además, habrá 14 mujeres en el Parlamento, la mayoría de ellas reformadoras, contra 9 en el anterior, todas estas conservadoras.

Ruhaní, un religioso moderado, espera poder fortalecer a su sector en el Parlamento con el objetivo de continuar su política de apertura comenzada tras el acuerdo sobre el programa nuclear iraní concluido con las grandes potencias en julio de 2015, lo que ha permitido el levantamiento de casi todas las sanciones económicas internacionales que agobiaban al país, tras lo que el presidente aspira a recuperar la economía y realizar reformas sociales.

Su primer mandato de cuatro años finaliza en 2017. Salvo sorpresa, entonces se volvería a presentar a un segundo y último mandato de acuerdo a la Constitución iraní.

El presidente del Parlamento saliente, Ali Larijani, un conservador moderado, estimó que tras las elecciones, los esfuerzos deben "centrarse en la convergencia" de las fuerzas "para hacer avanzar los objetivos" nacionales e internacionales de Irán.

El expresidente reformista Mohamad Jatami (1997-2005), arquitecto del acercamiento entre los reformadores y los moderados de Ruhaní, saludó por su parte "la solidaridad, la unidad y la coalición de las fuerzas que quieren reformar" al país.

Reformistas y moderados también lograron una victoria simbólica en la Asamblea de los Expertos, que designa al guía supremo de la nación islámica.

Esta consulta se realizó en paralelo a las legislativas. La tasa de participación fue del 60% en las provincias y del 50% en Teherán.

Dos figuras del conservadurismo religioso iraní, Mohamad Yazdi, expresidente de esta influyente Asamblea, y el ayatolá Mohamad Taghi Mesbah Yazdi, perdieron sus puestos en la circunscripción de la capital.

Se trata de una victoria para reformadores y moderados, que sin embargo no consiguieron eliminar de la Asamblea al ayatolá Ahmad Janati, jefe del influyente Consejo de los Guardianes de la Constitución, un órgano clave en la vida política de Irán .

El expresidente moderado Akbar Hachemi Rafsandjani, el conservador Mohamad Emami Kashani y el propio presidente Ruhaní sí fueron elegidos.

Rafsanyani y Ruhaní habían presentado listas separadas con el objetivo de eliminar a esas tres personalidades conservadoras. En cambio, las principales personalidades religiosas conservadoras fueron electas en provincia.

Esta asamblea, elegida por ocho años, podría tener un papel fundamental durante su mandato, considerando que el actual líder religioso, el ayatolá Ali Jamenei, tiene 76 años de edad.

Por su parte, fue reelegido el ultraconservador ayatolá Sadegh Larijani, nombrado por el guía responsable de la autoridad judicial, quien acusó a los moderados de "intentar eliminar a algunos servidores del pueblo", según él "en coordinación con los medios (de comunicación) estadounidenses y británicos".

El avance de los candidatos proRohani en las legislativas es particularmente significativo en Teherán, donde birlaron los 30 escaños de la circunscripción que estaban en manos de los conservadores que, no obstante, ganaron en la mayor parte de las provincias.

Los tres últimos presidentes iraníes, el moderado Akbar Hachemi Rafsandjani (1989-1997), el reformista Mohamad Khatami (1997-2005) y el conservador Mahmud Ahmadinejad (2005-2013) obtuvieron la mayoría en el parlamento tras llegar al poder.