3 junio, 2015

Gaza AFP Las fuerzas de seguridad de Hamás mataron ayer a un jefe salafista en la franja de Gaza, por primera vez desde la escalada de la tensión que provoca el fortalecimiento de los radicales en el enclave palestino en medio de la crisis política y económica.

Yusef al Hatar, de 27 años, señalado como un jefe salafista (una rama sunita) conocido localmente, fue abatido en un tiroteo con las fuerzas de seguridad de Hamás que habían ido a detenerlo a su casa en Sheij Radwan, en el norte de Gaza.

El joven estaba bajo sospecha de realizar actividades ilegales, indicó el portavoz del Ministerio del Interior en Gaza, Iyad al Bozum, sin dar detalles.

Según testigos, las fuerzas de seguridad montaron barricadas alrededor de su casa para evitar su huida, tras lo que se originó un tiroteo. Al Hatar intentó activar bombas para hacer volar la vivienda y él mismo se colocó un cinturón con explosivos, según el portavoz ministerial. Finalmente, fue abatido.

Las fuerzas de seguridad se incautaron en el domicilio de municiones y armas que integraban un arsenal relativamente rudimentario, según las fotos publicadas en el sitio del Ministerio en Internet.

Afiliado a EI. Fuentes locales señalaron a Al Hatar como miembro de un grupo afiliado a la organización Estado Islámico (EI), con territorios en Irak y Siria, lo cual hace temer que se produzcan represalias.

La franja de Gaza es escenario, tras el fin de la guerra con Israel de julio-agosto del 2014, del enfrentamiento entre Hamás –en el poder en el enclave desde 2007– y grupos radicales cada vez más activos y visibles.

Durante los últimos meses se registraron varias acciones contra Hamás e intereses internacionales, así como la aparición de un grupo denominado Los Partidarios del Estado Islámico en Jerusalén.

Sin embargo, ningún grupo habría obtenido hasta ahora el reconocimiento del EI. Hamás, que aplica una fuerte represión, continúa controlando la situación, según los expertos.

Pero estos últimos se preocupan del coctel explosivo que compondrían la desesperación económica, la falta de reconstrucción tras la devastación provocada por la guerra, las querellas internas palestinas, la insurrección en el vecino Sinaí egipcio y el llamado del yihadismo a la juventud, en un territorio exiguo y enclaustrado donde se hacinan 1,8 millones de personas.

Simpatizantes de una milicia armada de Hamás, durante la conmemoración de los 27 años de la organización celebrada el pasado domingo en Gaza
Simpatizantes de una milicia armada de Hamás, durante la conmemoración de los 27 años de la organización celebrada el pasado domingo en Gaza

La franja de Gaza es un “barril de pólvora”, resumió el lunes el ministro de Relaciones Exteriores alemán Frank-Walter Steinmeier durante una visita.

La muerte de Hatar ocurrió tras una sucesión de acontecimientos violentos, amenazas y ultimátums contra Hamás.

Los Partidarios del Estado Islámico en Jerusalén reivindicaron el 8 de mayo el lanzamiento de obuses de mortero contra una base del brazo armado de Hamás cerca de Jan Yunes (sur).

En los últimos días, en dos comunicados distintos, dicen haber sido los autores del disparo de un cohete que cayó en los alrededores de la ciudad israelí de Ashdod, y de un atentado con bomba el domingo contra el automóvil de un hombre que según ellos sería un alto responsable de las fuerzas de seguridad de Hamás.

Estos dos comunicados han puesto en guardia a los civiles sobre el riesgo que corren en las cercanías de las instalaciones de seguridad de Hamás.

Éste, por su parte, procedió a decenas de detenciones entre los salafistas, como la del jeque Adnan Jader Mayat, del campo de refugiados de Al Bureij, por mantener presuntos vínculos con el EI, según una fuente de seguridad.

Estos arrestos, así como la demolición de un edificio que servía de mezquita en Nuseirat, habrían contribuido a la crispación.

Los expertos señalan la extrema opacidad que afecta a la franja de Gaza y Hamás, advirtiendo así sobre la dificultad para analizar la situación y el riesgo de manipulación de todas las partes.

Subrayan que el propio Hamás está dividido y que algunos de sus miembros podrían instrumentalizar la amenaza radical, inclusive manteniéndose dentro de la organización.

Otros miembros de Hamás, en cambio, podrían optar por la ruptura. Este peligro se añade al de los yihadistas que regresan de Siria, Libia o del Sinaí.

Pero los especialistas recuerdan también que, en el pasado, Hamás no dudó en reprimir con extrema dureza la subversión salafista para retomar el control total de la situación.

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