Epidemia ha cobrado la vida 560 personas en Sierra Leona y más de 2.600 en África Occidental desde el inicio del brote en diciembre

 20 septiembre, 2014
Una funcionaria ofrece consejos como parte de la campaña 'puerta a puerta' respaldada por la ONU para sensibilizar a la población sobre el virus del ébola en Freetown, Sierra Leona,
Una funcionaria ofrece consejos como parte de la campaña 'puerta a puerta' respaldada por la ONU para sensibilizar a la población sobre el virus del ébola en Freetown, Sierra Leona,

Sierra Leona

Algunos habitantes en Sierra Leona huyeron este sábado de sus casas y otros se enfrentaron a trabajadores de salud que intentaban sepultar a víctimas mortales del ébola, en el segundo día de restricciones impuestas al movimiento de personas para combatir la mortal enfermedad en el país.

A pesar de estos inconvenientes, las autoridades señalaron que la mayoría de los seis millones de habitantes de Sierra Leona acataron la orden de permanencia en casa, en tanto que casi 30.000 voluntarios y trabajadores de salud distribuían en el país jabón e informaban de medidas preventivas frente al ébola.

Debido al virus, que se propaga por contacto con fluidos corporales, han fallecido más de 560 personas en Sierra Leona y más de 2.600 en África Occidental desde el inicio del brote en diciembre, según la Organización Mundial de la Salud. El virus ha provocado la muerte de alrededor de la mitad de las personas infectadas.

Las calles de la capital, Freetown, estaban desiertas hoy salvo por los equipos de cuatro personas que iban casa por casa con paquetes que incluían jabón, tarjetas que explican los síntomas del ébola y pegatinas para marcar las viviendas visitadas; también llevaban la cuenta de los casos sospechosos.

Entre los voluntarios figuraba Idrissa Kargbo, un conocido maratonista que ha calificado en competencias en tres continentes pero cuyos entrenamientos y carrera deportiva se han visto obstaculizados a causa del brote.

Aunque la labor inicial de los trabajadores de salud se vio dificultada por la desconfianza, los habitantes de Freetown parecían el sábado agradecidos de que se les facilitara cualquier información, declaró Kargbo.

"Todavía hay rechazo, pero ahora cuando se visita casi cualquier casa, quienes viven en el lugar dicen: 'Pasen, vengan y enséñennos lo que es necesario que hagamos para prevenir (la enfermedad)''', expresó Kargbo.

"A nadie molesta nuestra presencia", agregó.

El gobierno de Sierra Leona tiene confianza en que la medida de que la gente permanezca en sus casas contribuya a revertir el brote de la enfermedad que, según la agencia de salud de las Naciones Unidas, tardará varios meses para que sea erradicada en el país.

En un discurso antes de que se impusieran las restricciones de movimiento, el presidente Ernest Bai Koroma había dicho que está en juego "la supervivencia y dignidad de todos y cada uno de los habitantes de Sierra Leona".

Etiquetado como: