30 mayo, 2015

Riad. AFP. El grupo Estado Islámico cometió ayer un atentado contra fieles chiitas en Arabia Saudí. Es el segundo ataque de este tipo en una semana, no obstante las medidas de seguridad reforzadas.

Al menos tres personas murieron en la explosión de un coche bomba frente a una mezquita chiita en Damam, en el este del país, indicó el Ministerio del Interior saudí, al subrayar que las fuerzas de seguridad lograron evitar un daño mayor.

“Las autoridades desbarataron un crimen terrorista contra las personas que participaban en la oración, en la mezquita Al- Anud de Damam”, capital de la provincia oriental donde se concentra la minoría chiita, dijo en un comunicado.

El kamikaze “hizo estallar su cinturón de explosivos cuando los responsables de seguridad se dirigieron hacia él”, añadió el comunicado. La explosión mató a tres e hirió a cuatro.

El EI reivindicó en Twitter el atentado. “El soldado del califato Abu Yandal al-Yazrawi consiguió alcanzar su objetivo a pesar de las importantes medidas tomadas para proteger la mezquita de Damam”.

El kamikaze “tenía como objetivo un monumento del politeísmo que los Rifada (en referencia a los chiitas) han construido en una zona sunita”, escribió el EI.

El acceso al templo estaba prohibido a las mujeres este viernes, por razones de seguridad, tras un precedente ataque contra una mezquita chiita la semana pasada, añadió.

El 22 de mayo, el EI revindicó un anterior atentado contra otra mezquita chiita saudí que dejó 21 muertos, el primer ataque reivindicado por el EI en suelo saudí. Además, simpatizantes del grupo están acusados por las autoridades saudíes de haber matado a tiros a siete miembros de chiitas en noviembre.

El EI, opuesto a la comunidad chiita, instó a sus simpatizantes, en un comunicado, a “limpiar” el país de musulmanes chiitas y de “sus protectores apóstatas”, el Gobierno saudí.

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Arabia Saudí es un bastión del wahabismo , doctrina sunita puritana basada en una interpretación literal del Corán.

Tras el ataque del 22 de mayo, los residentes de la región organizaron comités de seguridad para registrar a las personas que entran en mezquitas durante la oración.

Numerosos habitantes dijeron entonces que temían que otros atentados se produjeran si no se hacía nada desde el poder para contrarrestar “los discursos de odio” contra los chiitas en las redes sociales. Algunos lamentaron la poca seguridad de los lugares de culto.

La minoría chiita se concentra en el este de Arabia Saudí, rica en petróleo, y se queja de la discriminación que dice sufrir. Esta región fue sacudida por un movimiento de protesta durante la primavera árabe de 2011.

Estos ataques tuvieron lugar pese a las medidas de seguridad preventivas, motivadas especialmente por la participación de Arabia Saudí en los ataques aéreos contra el EI en Siria y los que lidera Riad contra los rebeldes chiitas en el Yemen vecino, donde el conflicto ya causó cerca de 2.000 muertos y 8.000 heridos, “incluidos cientos de mujeres y niños”, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las autoridades saudíes multiplicaron estos últimos meses las detenciones de presuntos yihadistas sospechosos de planificar ataques para “atizar las tensiones confesionales”.

El EI afirma que Arabia Saudí lidera los bombardeos en Yemen solo para satisfacer a los occidentales.

“Su guerra no es otra cosa que un intento de hacerse valer frente a sus amos, entre ellos los judíos” y los occidentales, aseguró el jefe del EI, Abu Bakr al Baghdadi, en un mensaje de audio del 14 de mayo.