Tribunal ordenó capturar a predicador considerado como el ‘cerebro del complot’

 5 agosto, 2016
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, pronunció un discurso este jueves ante la Cámara de Comercio en Ankara, Turquía. | AP
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, pronunció un discurso este jueves ante la Cámara de Comercio en Ankara, Turquía. | AP

Estambul. AFP. El golpe de Estado fallido en Turquía complica las relaciones del gobierno de Ankara con sus principales socios , Estados Unidos y la Unión Europea, indican los expertos.

Sin embargo, las tensiones de las últimas semanas no deberían cambiar por completo las relaciones exteriores de Turquía ni llevar al país a aliarse con Rusia, creen observadores.

Desde el intento de golpe del 15 de julio, el presidente Recep Tayyip Erdogan acusa a sus aliados occidentales “de apoyar el terrorismo y a los golpistas”, de no haber venido a Turquía a apoyarlo y de criticarlo cuando quiso lanzar un mensaje en directo por video en una manifestación en su apoyo de la diáspora turca en Colonia, Alemania.

El martes, el primer ministro, Binali Yildirim, pidió de nuevo a Estados Unidos la extradición del predicador Fethullah Gülen , quien está exiliado desde 1999 en Pensilvania y es considerado por Ankara como el cerebro del “complot del extranjero”.

Un ministro turco llegó incluso a acusar a Estados Unidos de estar implicado en el golpe fallido y, según un exjefe de Estado Mayor turco, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estaría detrás de la intentona.

Incluso, este jueves un tribunal de Estambul emitió una orden de arresto contra Gülen.

Sin embargo, el caso Gülen continuará complicando en el largo plazo las relaciones entre Ankara y Washington pues la extradición parece poco probable.

A pesar de la escalada verbal, Estados Unidos continúa diciendo que Turquía es una nación amiga y aliada dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); no obstante, no ha mostrado ninguna prisa en estudiar la posible extradición del predicador.

Clave. La posición geográfica de Turquía la vuelve una pieza relevante para la OTAN, sobre todo en la lucha contra el yihadismo,

En particular, es importante la base aérea de Incirlik, en el sur del país, para desarrollar los ataques estadounidenses contra el grupo Estado Islámico (EI) en Siria e Irak.

Al mismo tiempo, a Turquía pertenecer a la OTAN le aporta seguridad. “Cualquier intento de ir hacia el centro de Asia no tendría ninguna probabilidad de éxito”, asegura un experto turco, en referencia a una posible adhesión del país a la Organización de Cooperación de Shanghái, que incluye a Rusia y China.

El intento de golpe también ha complicado las relaciones, ya de por sí complejas, de Turquía con la Unión Europea (UE).

Frente a la purga que está llevando a cabo el Gobierno en el Ejército, la Justicia y las administraciones públicas tras el golpe, Bruselas amenaza con suspender las largas negociaciones de adhesión al bloque.

Austria ya ha pedido poner fin a la “ficción” de que un día Turquía pueda entrar en la UE, una idea que comparten muchos responsables en Bruselas aunque no lo dicen en público.