Primer ministro prometió recuperar ciudad, cuya pérdida fue un gran revés

 28 mayo, 2015
Ciudadanos corean consignas contra el Estado Islámico mientras cargan los ataúdes con los cuerpos de tres miembros de una milicia chiita dirigida por el clérigo Muqtada al-Sader (en el poster de la izquierda) y que murieron en Ramadi durante los combates. | AP
Ciudadanos corean consignas contra el Estado Islámico mientras cargan los ataúdes con los cuerpos de tres miembros de una milicia chiita dirigida por el clérigo Muqtada al-Sader (en el poster de la izquierda) y que murieron en Ramadi durante los combates. | AP

Bagdad. AFP, EFE. Las fuerzas iraquíes apoyadas por las milicias chiitas intentaban rodear, ayer, a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) en Ramadi, y tomaron varios sectores en torno a la estratégica localidad, antes de iniciar su ofensiva.

Ramadi, capital de la provincia de Al-Anbar, la mayor de Irak, fue conquistada por los yihadistas el 17 de mayo , después de una amplia arremetida y una retirada caótica de las fuerzas gubernamentales.

El primer ministro iraquí, Haider al-Abadi, prometió recuperar esta región de manos del EI. Su pérdida constituyó un importante revés que impulsó a Irak y Estados Unidos a revisar su estrategia contra el EI.

El EI controla la mayoría de la provincia de Al-Anbar –donde se implantó desde enero del 2014– extendiendo sus límites desde la región de Bagdad hasta las fronteras siria, saudí y jordana.

En el marco de la operación iniciada el martes, unos 4.000 hombres –soldados, policías, milicianos chiitas y miembros de tribus sunitas– se dirigieron desde el sur de la provincia de Saladino hacia la provincia fronteriza de Al Anbar, de donde avanzaron hacia Ramadi.

El nombre informal dado a esta operación fue “A tu servicio, Huseín”, en referencia al chiismo, cuyo profeta es el imán Huseín, pero otra fuente dijo que se cambió por el de “A tu servicio, Irak” , para evitar la polémica entre chiitas y sunitas.

Dos barrios. Las fuerzas iraquíes tomaron dos barrios de Ramadi y se acercaban a la Universidad de Al-Anbar, anunciaron, este miércoles, sus responsables.

Para ayudar a desalojar a los yihadistas de Ramadi –situada a 100 km al oeste de Bagdad– el primer ministro iraquí recurrió a las Unidades de Movilización Popular, una fuerza paramilitar mayoritariamente chiita que ya ayudó al Ejército a combatir el EI.

Las principales milicias de estas unidades desempeñaron un papel clave en exitosas operaciones contra el EI en diversas zonas al norte de Bagdad, pero se han sido acusadas de cometer abusos y de hacer ejecuciones sumarias.

En Ramadi, el Ejército, la Policía y estas milicias tomaron el control de los barrios de Al-Taesh y Al-Hmeyrah, según un coronel del Ejército.

“Los combates hicieron huir al Estado Islámico” y “las fuerzas iraquíes tomaron el control de dos barrios. También lograron entrar en la universidad, pero aún deben liberarla”, agregó.

Según Raja Al-Isaui, miembro del consejo provincial de Al-Anbar, la recuperación de estos dos sectores al sur de la ciudad es “importante para cortar las líneas de suministro” del EI.

Los más de 3.000 bombardeos aéreos de la coalición liderada por Washington no han conseguido impedir el avance del EI, que ha extendido su “califato”, proclamado en junio del 2014, entre Siria e Irak.

Revés en Siria. En Siria, el grupo yihadista se apropió de extensas regiones y el 21 de mayo consiguió controlar la ciudad antigua de Palmira, en el desierto fronterizo con Irak.

Pero los yihadistas también han sufrido reveses en Siria. Las Fuerzas Armadas kurdas expulsaron a los combatientes del EI de 14 localidades cristianas asirias del noreste de Siria, que controlaban desde febrero.

Las fuerzas kurdas reconquistaron Mabruk, al suroeste de la ciudad Ras al-Ain, fronteriza con Turquía, donde vivían 50.000 personas antes hasta el 2011.