1 abril, 2015
Policías iraquíes preparaban ayer municiones para atacar al Estado Islámico en la ciudad de Al-Alam, al noreste de Tikrit. | AFP
Policías iraquíes preparaban ayer municiones para atacar al Estado Islámico en la ciudad de Al-Alam, al noreste de Tikrit. | AFP

Tikrit

Las fuerzas gubernamentales iraquíes garantizan la seguridad de las calles de Tikrit, mientras acorralan a los últimos yihadistas y sortean los explosivos diseminados por todas partes, al día siguiente de la liberación de esta ciudad tomada por el grupo yihadista Estado Islámico desde el pasado verano.

"Las fuerzas de seguridad iraquíes controlan el 95% de la ciudad pero todavía quedan enfrentamientos esporádicos", afirmó el miércoles un coronel.

"Todavía quedan francotiradores y numerosos edificios están repletos de explosivos", explicó Karim al Nuri, alto responsable de la organización Badr, una de las principales milicias chiitas de Irak, admitiendo que la ciudad no estaba completamente libre de yihadistas. Se refirió principalmente al barrio de Qadisiya, en el norte de Tikrit.

En las zonas liberadas, los equipos de funcionarios fueron desplazados para limpiar los restos y restaurar los servicios básicos como la electricidad, afectados por los combates.

Las banderas del EI fueron retiradas, en medio de una ciudad devastada.

El primer ministro Haider al Abadi anunció el martes en un mensaje de Twitter la liberación de Tikrit y felicitó "a las fuerzas de seguridad iraquíes y a los voluntarios por esta importante etapa".

El martes, confiando en la victoria en Tikrit, el ministro iraquí de Defensa, Jaled al Obaidi, reunió a los responsables de su ejercito para preparar la reconquista de la provincia de Nínive, más al norte, cuya capital, Mosul, es el feudo del EI en Irak.

"Esta victoria es solamente un nuevo punto de partida para lanzar la operación para liberar la provincia de Nínive", afirmó el ministro después de reunirse con los principales comandantes.

Para el EI, la pérdida de Tikrit, una ciudad de mayoría sunita y que fue el bastión del antiguo dictador Sadam Husein, acentuará el aislamiento de Mosul.

Pero la toma de Mosul podría ser más complicada que la de Tikrit, según advierten los expertos.

La batalla de Tikrit se benefició del hecho de que una gran parte de la población, de unas 200.000 personas antes de la guerra, había abandonado la ciudad, aseguró el experto Zaid al Ali.

Mientras que "Mosul sigue estando muy poblada, lo que complicará las cosas mucho más", precisó.

Ninguna información fue facilitada sobre el número de yihadistas abatidos, heridos o capturados y el gobierno no dio ningún balance desde el comienzo de la ofensiva, el 2 de marzo.

La operación fue presentada como la más importante lanzada hasta el momento para reconquistar extensos pedazos de territorio perdidos durante la fulgurante ofensiva empezada en junio de 2014 por el Estado Islámico.

Las Unidades de Movilización Popular, que respaldan la ofensiva militar, están compuestas esencialmente por milicias chiitas ayudadas por Irán y por voluntarios que jugaron un papel crucial durante las tres primeras semanas de la operación.

Éstas estuvieron en primera línea durante las primeras semanas de la operación, lo que irritó a Estados Unidos.

Finalmente Washington, accediendo a una petición del presidente iraquí, empezó a bombardear posiciones del EI en Tikrit el 25 de marzo tras haber exigido un papel más importante para las fuerzas gubernamentales en la ofensiva. Francia también participó en esta campaña.

Las milicias chiitas empezaron en ese momento su retirada, antes de relanzar los asaltos la pasada semana y de participar el lunes en la toma de la sede del gobierno provincial de Saladino.

Varias oenegés han expresado sus temores de que los combatientes chiitas sólo busquen vengarse de la población civil en las zonas tomadas con mayoría sunita.

El enviado especial de la ONU en Irak, Jan Kubis, reiteró su llamado para la protección de los civiles, cuya "seguridad debe asegurarse conforme a los principios de los derechos humanos fundamentales".