8 diciembre, 2015

Riad

Un centenar de representantes de grupos opositores sirios (incluidos los islamistas radicales) políticos y militares están este martes en Arabia Saudí para intentar unificar posiciones con vistas a posibles negociaciones con el régimen de Bashar al-Asad.

Quedan descartadas las organizaciones calificadas de "terroristas", como el Estado Islámico (EI) y el Frente al-Nusra, brazo sirio de al-Qaeda. No se ha invitado a los grupos kurdos y tampoco asistirán otras facciones. En cambio está prevista la asistencia del poderoso grupo insurgente Jaish al-Islam, apoyado por Arabia Saudí.

Según el ministerio de Relaciones Exteriores saudí, se envió una invitación a "todas las facciones de la oposición siria moderada, de todos los partidos, corrientes, grupos étnicos y confesionales, en Siria y en el extranjero".

Esta concentración de responsables políticos y militares de la oposición no tiene precedentes desde el comienzo del conflicto en 2011 que causó más de 250.000 muertos y el exilio de millones de personas.

Alrededor de 20 miembros de la Coalición Nacional, con sede en Estambul y que aglutina al mayor número de opositores, participarán en las reuniones, que coinciden con la 36 cumbre anual de los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) prevista a partir del miércoles, también en Riad.

Hisham Marwa, número dos de la Coalición Nacional, no descarta una reunión preparatoria este martes, víspera de los dos días de debates.

Arabia Saudí espera resultados concretos. El reino declaró ofrecer "todas las facilidades posibles" para permitir a la oposición formar "de manera independiente" una plataforma para poder negociar con Damasco.

A mediados de noviembre, representantes de 17 países fijaron en Viena un calendario que prevé un encuentro antes del 1 de enero entre representantes de la oposición siria y del régimen, seguido de un alto el fuego, la formación de un gobierno de transición en seis meses y la celebración de elecciones antes de 18 meses.

La próxima reunión internacional podría tener lugar el 18 de diciembre en Nueva York.

Según Charles Lister, experto que colabora con el Brookings Doha Center, los encuentros de Riad intentarán "establecer una estructura política unificada entre la oposición política reconocida y la armada".

Samir Nashar, miembro de la Coalición Nacional, principal formación de opositores en el exilio, calificó el encuentro de misión "difícil y arriesgada".

El objetivo es lograr "una posición clara y común sobre el futuro de Siria, la transición y Bashar al-Asad", declaró a la AFP.

Pero teme que "algunos participantes próximos a los países que apoyan al régimen de Damasco (...) reclamen el mantenimiento de Bashar durante la transición, lo que podría poner en peligro la reunión".

Varios grupos respaldados por Estados Unidos, Arabia Saudí y Catar exigen la renuncia del presidente Asad, una condición rechazada por Irán y Rusia.

Al mismo tiempo, la oposición, basada en Siria y tolerada por el régimen, afirma que el futuro de Asad debe decidirlo el pueblo sirio.

Haytham Mana, cofundador de la Conferencia del Cairo de opositores sirios del interior y el exterior, afirma que su movimiento se retiró de las conversaciones de Riad debido a la invitación enviada a Ahrar al Sham, aliado a un brazo de al-Qaeda.

Ahrar al Sham, considerado el grupo más poderoso después del EI y de al-Nusra, no quiso decir si había sido invitado.

Mana es "pesimista" sobre los resultados del encuentro y acusa a Riad de querer marginar a los moderados.

El Partido de la Unión Democrática Kurda (PYD) y su brazo armado —las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG)— no han sido invitados. "Haremos como si esta conferencia nunca hubiera existido", advirtió PYD.

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