4 junio, 2015

La Habana. AFP. La guerrilla de las FARC declaró ayer que el proceso de paz para Colombia no debe convertirse en un “proceso judicial” y afirmó que ningún rebelde debe ir a la cárcel por haberse alzado en armas.

“Creemos que un proceso de paz no es un proceso de sometimiento ni rendición; también creemos que no puede convertirse en un proceso judicial” en que el Estado actúe “como juez y parte”, dijo la guerrilla en un comunicado leído a la prensa por el comandante Wálter Mendoza, uno de sus delegados en las negociaciones con el Gobierno colombiano en Cuba, que buscan acabar un conflicto armado interno de medio siglo.

“En La Habana no se van a intercambiar impunidades, porque no es comparable el terrorismo de Estado al ejercicio del derecho a la rebelión; ningún guerrillero está dispuesto a pagar cárcel por haber ejercido dicho derecho”, expresó.

Las negociaciones, iniciadas en noviembre del 2012, se han visto complicadas por desacuerdos entre ambas partes sobre justicia ante los crímenes contra la humanidad, cometidos a lo largo del prolongado conflicto armado, el último en América, que ha dejado unos 220.000 muertos y seis millones de desplazados.

La canciller colombiana, María Ángela Holguín, en Cuba. | EFE
La canciller colombiana, María Ángela Holguín, en Cuba. | EFE

También se han visto complicadas por un recrudecimiento de las hostilidades en Colombia, que ha dejado en las últimas semanas unos 45 guerrilleros y 15 militares muertos , pero las partes han ratificado su voluntad de seguir negociando.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, impulsa un proyecto de “justicia transicional”, que es rechazado por la guerrilla, que afirma que solo busca castigar a los guerrilleros, en circunstancias de que el Estado es el principal responsable por la violencia armada.

La delegación del Gobierno no formuló declaraciones a la prensa este miércoles, como es su costumbre.

El Gobierno y las FARC anunciaron el viernes pasado que habían iniciado un proyecto piloto de desminado en Colombia, calificado por Alape como un “gesto esperanzador” para el proceso de paz.

Esta fue la primera iniciativa conjunta después de que recrudecieran las hostilidades en Colombia, lo que llevó a las FARC a suspender una tregua unilateral en vigor desde diciembre, que había permitido reducir los combates y las bajas en ambos bandos.

Mientras tanto, ayer la guerrilla atacó una torre de energía, la tercera en cuatro días, en una zona rural del departamento de Santander.