6 marzo, 2015

Washington. AFP. El fiscal Alberto Nisman, quien denunció en enero a la presidenta Cristina Fernández, fue víctima de un homicidio , concluyó ayer un informe forense solicitado por la familia, en el que se cuestiona las actuaciones oficiales 46 días después de la muerte que impactó a Argentina.

“Nisman no sufrió un accidente, no se suicidó, lo mataron. Su muerte es un magnicidio de proporciones desconocidas”, dijo en conferencia de prensa la jueza Sandra Arroyo Salgado, exesposa del fiscal.

La fiscala que investiga la muerte de Nisman , Viviana Fein, dijo que evaluará el informe para confrontarlo con las pericias oficiales y no descartó convocar a una junta médica, en declaraciones dadas a radio Nacional apenas se conoció el informe de la investigación.

Fein insistió en que mantiene en curso la investigación sobre el deceso de su colega, caratulado como suicidio, suicidio inducido u homicidio.

Polémica. Cuatro días antes de morir, Nisman había generado un sacudón político al acusar a Fernández, a su canciller, Héctor Timerman, y a allegados del gobierno de haber encubierto a iraníes acusados del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), entre ellos al expresidente iraní Alí Rafsanjani.

El fiscal que investigaba el atentado contra el centro judío AMIA que causó 85 víctimas mortales en 1994, apareció muerto el 18 de enero en el baño de su apartamento , con un disparo en la cabeza de una pistola prestada por un colaborador, en un hecho que aún se indaga.

“Solo podemos concluir que Nisman fue víctima de un homicidio, sin lugar a dudas”, señaló el informe de los peritos, de casi 100 páginas acompañadas por fotos del cadáver.

“Nisman no sufrió un accidente, (...) lo mataron”, dijo Arroyo. | AFP
“Nisman no sufrió un accidente, (...) lo mataron”, dijo Arroyo. | AFP

La mujer dijo que la querella “no busca un resultado determinado, sino la verdad científicamente comprobable”.

Tres días después de esa muerte, la presidenta Kirchner puso en duda la versión del suicidio del fiscal, pese a que en un primer momento lo había mencionado como posible, y señaló como sospechoso a un poderoso exagente de inteligencia, Antonio Jaime Stiuso, destituido en diciembre y de estrecha relación con Nisman.

Los servicios secretos argentinos fueron relacionados a las oscuras maniobras vinculadas con la muerte del fiscal.

Arroyo convocó a la prensa que colmó una sala del Concejo Deliberante de la localidad de San Isidro (periferia norte de Buenos Aires), donde tiene su juzgado, y se presentó acompañada por dos reconocidos peritos forenses y un doctor en criminalística.

El informe también indicó que “el cuerpo fue movido”, dato que contradice la versión de la fiscal, quien había dicho que el cuerpo yacía en el piso del baño del apartamento obstruyendo la puerta sin que ninguna persona haya entrado hasta la llegada del juez y de los peritos la noche en que se halló el cadáver.

Para Arroyo Salgado “lamentable e irremediablemente la autopsia (oficial) derivó en conclusiones parciales, precipitadas y equivocadas, que hayan sido funcionales a el o los homicidas, contribuyendo a su impunidad o retardándola (justicia) en el mejor de los casos”, dijo.

“No existió espasmo cadavérico, porque hubo agonía”, señaló en otra conclusión que cuestiona las pericias oficiales según las cuales la mano derecha de Nisman estaba rígida con el dedo en posición de gatillar el arma Bersa calibre 22, con la que se efectuó el disparo que lo mató.