Enfrentamientos se llevan a cabo al sur de la ciudad de Kirkuk

 15 octubre
Combatientes kurdos en un vehículo militar en la ciudad de ciudad de Kirkuk, el domingo 15 de octubre.
Combatientes kurdos en un vehículo militar en la ciudad de ciudad de Kirkuk, el domingo 15 de octubre.

Bagdad

Las tropas iraquíes y los combatientes kurdos se enfrentaban con tiros de artillería este lunes al sur de la ciudad de Kirkuk, después de que las fuerzas de Bagdad avanzaron para recuperar posiciones y campos de petróleo, en medio de tensiones tras el referendo del independencia.

Fuentes dentro de las unidades de combatientes peshmegas kurdos, informaron bajo condición de anonimato, que había intercambios de artillería y militares iraquíes confirmaron que hubo lanzamientos de cohetes Katiusha al sur de Kirkuk, capital de la provincia disputada entre la autoridad central de Bagdad y la región autónoma del Kurdistán.

Poco antes, la televisión estatal iraquí informó que las tropas de Bagdad habían retomado "sin combates" largas extensiones que estaban en manos de los peshmegas kurdos.

El Consejo de Seguridad del Kurdistán iraquí también había informado que las tropas de Bagdad avanzaban durante la noche para "tomar una base militar y los campos petrolíferos" de la provincia de Kirkuk.

"Las fuerzas iraquíes y las unidades de movilización popular avanzan desde Taza Jormatu, al sur de la ciudad de Kirkuk, para una gran operación (...) con el fin de retomar la base K1 y los campos petrolíferos", indicó el Consejo en Twitter.

Un fotógrafo de la AFP vio cómo tropas iraquíes se dirigían hacia el norte.

Irak exige retomar el control de las posiciones que los kurdos ocupan desde la debacle del Ejército y la Policía iraquí frente al grupo Estado Islámico en junio de el 2014.

Además de las bases militares, los combatientes del Kurdistán –región autónoma desde 1991– tomaron el control de las infraestructuras y yacimientos petrolíferos de la provincia disputada de Kirkuk.

La base K1 corresponde al puesto de la 12°. división del Ejército iraquí, que los combatientes kurdos ocuparon en junio del 2014, después de que Mosul cayó en manos del EI.

En medio de las tensiones tras el referéndum de independencia, el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, ha repetido que no quiere "iniciar una guerra contra los kurdos", mientras que éstos aseguran que "la escalada no vendrá de su parte".

El domingo, el presidente iraquí Fuad Masum, que es kurdo, viajó desde Bagdad hacia el Kurdistán para negociar, tres semanas después del referendo organizado en el Kurdistán, que exacerbó la tensión.

Tras cuatro horas de negociaciones, el comunicado entre ambas partes no hizo referencia a la retirada de los miles de combatientes peshmergas.

Ambos se declararon "dispuestos al diálogo". Pero, Hemin Hawrami, consejero del presidente de la región autónoma kurda Masud Barzani, advirtió en Twitter que ellos "rechazan las condiciones previas" a esas discusiones.

"El Partido Democrático Kurdo (PDK) y la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK) rechazan todos los pedidos de anular los resultados del referendo", precisó respondiendo a declaraciones de la víspera de una fuente cercana al primer ministro iraquí que había estimado que "no habrá ningún diálogo hasta que se anulen los resultados del referendo".

Los peshmergas, combatientes kurdos, están divididos en dos partidos. Las fuerzas kurdas presentes en la provincia de Kirkuk, que las tropas de Bagdad quieren desalojar, dependen del UPK.

Saad al Hadithi, portavoz del primer ministro iraquí, Haider al Abadi, afirmó a la AFP que "las fuerzas gubernamentales iraquíes no quieren ni pueden hacer daño a los civiles kurdos y otros, pero deben hacer que se aplique la Constitución".

La ley, continuó, prevé que "el gobierno central ejerza su soberanía en las zonas que la Constitución define como disputadas (incluida la provincia de Kirkuk), así como en materia de comercio exterior, en particular de producción y exportación de petróleo".

Su objetivo no es la cuidad de Kirkuk. Quieren retomar el control de los "yacimientos petrolíferos, una base militar y un aeropuerto".

Bagdad, cuyos ingresos cayeron por la caída de los precios del petróleo y tres años de combaten contra los yihadistas de Estado Islámico, quiere retomar el control de los 250.000 barriles por día de petróleo de los tres yacimientos de la provincia de Kirkuk: Jormala, tomado por los kurdos en el 2008, Havana y Bay Hassan, tomados en el 2014.

El Kurdistán, que atraviesa su peor crisis económica de su historia, sufriría de lleno la pérdida de esos yacimientos, que garantizan 40% de sus exportaciones petrolíferas.

Bagdad, en crisis abierta con Erbil desde el referendo de independencia del 25 de setiembre, multiplicó las medidas económicas y judiciales para que el Kurdistán se pliegue, además ha movilizado a sus vecinos para obligar al Kurdistán a anular los resultados del referendo.

Irán y Turquía –que tienen también importantes minorías kurdas– coordinan sus acciones con Irak para presionar a los responsables kurdos iraquíes.