Washington ve a Pekín como factor clave para presionar a Pionyang

 5 julio
El gobernante norcoreano, Kim Jong-un, festejó el martes el disparo de un misil de alcance interncontinental.
El gobernante norcoreano, Kim Jong-un, festejó el martes el disparo de un misil de alcance interncontinental.

Naciones Unidas y Seúl

Estados Unidos intentaba convencer el miércoles al Consejo de Seguridad de la ONU sobre la necesidad de reforzar las sanciones contra Corea del Norte después del ensayo de un misil balístico intercontinental que el líder Pionyang, Kim Jong-un, calificó como un obsequio para los "bastardos estadounidenses".

El Consejo de Seguridad se reunió de emergencia a petición de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, después de que el país comunista lanzó con éxito el martes un misil balístico intercontinental (ICBM) que, según los expertos, es capaz de alcanzar Alaska.

"El lanzamiento de un ICBM por parte de Corea del Norte es una clara y nítida escalada militar", aseguró la embajadora estadounidense ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, durante la reunión.

"En los próximos días presentaremos ante el Consejo de Seguridad una resolución que aumenta la respuesta internacional de forma proporcional a la nueva escalada de Corea del Norte", señaló.

Sin embargo, en la misma reunión, Rusia dejó claro que no apoyará nuevos castigos para el régimen comunista norcoreano. "Todos deben reconocer que las sanciones no resolverán el asunto", expresó el embajador adjunto ruso, Vladimir Safronkov. "Simplemente nos apresuramos hacia un callejón sin salida".

Además, advirtió, "cualquier intento por justificar una solución militar es inadmisible".

China, por su lado, señaló que frente al diferendo en la península coreana no cabe la posibilidad de pensar en una opción militar. "China siempre se ha opuesto firmemente al caos y al conflicto en la península coreana. De este punto de vista, la respuesta militar no debe ser una opción", declaró el embajador Liu Jieyi, en el Consejo de Seguridad.

Francia, en cambio, sí secundó la iniciativa de profundizar las medidas contra Corea del Norte. "Favorecemos una nueva resolución del Consejo de Seguridad para clarificar el apoyo al endurecimiento y fortalecimiento de las sanciones contra el régimen de Corea del Norte", manifestó el embajador François Delattre.

Presión a China. Nikki Haley afirmó que Estados Unidos quiere evitar la confrontación militar y se enfoca en la manera de endurecer las sanciones, para lo cual ve a China como un actor clave.

"Gran parte de la carga de la aplicación de sanciones de la ONU corresponde a China. El 90% del comercio con Corea del Norte es de China", indicó.

"Vamos a trabajar con China, vamos a trabajar con cualquier país que crea en la paz, pero no se repetirán los enfoques inadecuados del pasado que nos han traído a este día oscuro".

En los meses iniciales de su mandato, Trump apostó a convencer a China de que controlara los arrebatos nucleares de su aliado norcoreano.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, conversaba el miércoles con su homólogo del Reino Unido, Matthew Rycroft, durante una sesión del Consejo de Seguridad para analizar posibles sanciones contra Corea del Norte.
La embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, conversaba el miércoles con su homólogo del Reino Unido, Matthew Rycroft, durante una sesión del Consejo de Seguridad para analizar posibles sanciones contra Corea del Norte.

Pero el paso del tiempo lo convenció de que Pekín no obraría en ese sentido.

En una última señal de su creciente fricción el gigante asiático, Trump afirmó este miércoles en Twitter que China estaba minando los esfuerzos de Estados Unidos y había aumentado su comercio con Pionyang.

El nuevo contexto plantea maneras un duro desafío de política exterior para el mandatario republicano.

Durante una visita a Moscú, el presidente chino, Xi Jinping, dijo el martes que ambos países eran partidarios de una "doble moratoria": Pionyang se comprometería a cesar sus ensayos nucleares y Washington, a renunciar a nuevas maniobras militares conjuntas con su aliado surcoreano.

El miércoles, Kim Jong-un previno que su país nunca someterá a negociación sus programas de armamentos y que "demostrará su fortaleza a Estados Unidos".

Esa postura de línea dura parece indicar que Pionyang está decidido a continuar con los ensayos hasta conseguir un misil nuclear capaz de atacar cualquier parte del territorio estadounidense.

El disparo del ICBM, el martes, fue un hito en los intentos norcoreanos por desarrollar un cohete de largo alcance, pero, de acuerdo con analistas, todavía le faltan más para mejorar su arsenal de largo alcance.

Sanciones insuficientes. El Consejo de Seguridad adoptó el año pasado dos resoluciones para aumentar la presión sobre Corea del Norte e impedir que Kim tuviese acceso al dinero necesario para financiar sus programas militares.

Estas resoluciones apuntaron directamente a las exportaciones de carbón norcoreano, fuente importante de ingresos para el régimen.

En total, la ONU ha impuesto seis paquetes de sanciones contra Corea del Norte desde su primer ensayo atómico en el 2006.

Disparo de un misil táctico MGM-140, de manufactura estadounidense, durante ejercicios militares combinados que tuvieron lugar el miércoles en territorio surcoreano.
Disparo de un misil táctico MGM-140, de manufactura estadounidense, durante ejercicios militares combinados que tuvieron lugar el miércoles en territorio surcoreano.

El presidente surcoreano, Moon Jae-In, calificó a su vez de "grave provocación" la acción de su vecino y se mostró partidario de "reaccionar con algo más que una mera declaración".

Moon, quien defiende una política de sanciones hacia Corea del Norte combinada con esfuerzos para que regrese a la mesa de negociaciones, advirtió al vecino de que hay una "línea roja" que no debe franquear.

Pionyang, que ya ha llevado a cabo cinco pruebas nucelares y dispone de un pequeño arsenal de bombas atómicas, sostiene que su nuevo misil puede transportar "una gran cabeza nuclear".

En respuesta al misil balístico intercontinental probado Corea del Norte, Washington y Corea del Sur dispararon este miércoles misiles que simularon un ataque de precisión contra la dirigencia norcoreana.

La agencia surcoreana Yonhap habló de un "mensaje de advertencia", al tiempo que el estado mayor de las fuerzas armadas de Seúl explicó que el ejercicio había "demostrado la capacidad de golpear con precisión el cuartel general del enemigo en caso de urgencia".