En numerosas aldeas yazidíes, la población fue reagrupada y separada entre hombres y mujeres. Los primeros fueron abatidos por los yihadistas mientras que las mujeres fueron secuestradas como botín de guerra

 19 marzo, 2015

Ginebra

Un convoy de unos sesenta vehículos todoterreno pertenecientes a esta organización yihadista desfiló la víspera en la ciudad
Un convoy de unos sesenta vehículos todoterreno pertenecientes a esta organización yihadista desfiló la víspera en la ciudad

Los ataques de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) contra la minoría yazidí en Irak podrían constituir un genocidio, afirmó el jueves un informe de la Organización de las Naciones Unidas.

El informe describe las atrocidades cometidas por el EI en Irak —asesinatos, torturas, violaciones— y concluye que el grupo podría "haber cometido los tres crímenes internacionales más graves: crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio", dijo en un comunicado la oficina de la ONU para los Derechos Humanos.

"El esquema manifiesto de los ataques contra los yazidíes indica la intención del EI de destruir a los yazidíes como grupo", añade.

Los yazidíes, que viven sobre todo en el Kurdistán iraquí, son un grupo étnico que practica una religión monoteísta con elementos del cristianismo y el islam. Se han convertido en el blanco de los ataques del EI, que los considera como herejes.

El documento fue elaborado por investigadores enviados a la región por el Alto Comisionado y se basa en el testimonio de más de 100 personas.

Las atrocidades constatadas en el informe podrían constituir violaciones del derecho internacional, los derechos humanos y el derecho humanitario, según los investigadores.

Los investigadores denuncian asimismo "el tratamiento brutal" —crímenes, torturas, violaciones y el alistamiento forzoso de niños— infligido a otros grupos étnicos, entre ellos, cristianos, turcomanos, sabeos, mandeos, kurdos y chiitas.

El informe, solicitado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por iniciativa del Gobierno iraquí, da cuenta del "asesinato brutal y selectivo" de centenares de hombres y niños yazidíes en las llanuras de Nínive en agosto pasado.

En numerosas aldeas yazidíes, la población fue reagrupada y separada entre hombres y mujeres. Los primeros fueron abatidos por los yihadistas mientras que las segundas fueron secuestradas como botín de guerra.

El EI se apoderó de vastos territorios iraquíes tras una vasta ofensiva lanzada en junio.

Frente al horror de esos crímenes, los investigadores piden al Gobierno iraquí que investigue lo ocurrido y que integre el estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI).

También insta al Consejo de Seguridad de la ONU a "llevar la situación en Irak ante la CPI".

Los investigadores indican, por otra parte, haber recibido informaciones que afirman que las fuerzas de seguridad iraquíes y las milicias asociadas cometieron graves violaciones de los derechos humanos durante sus operaciones contra el EI y que también podrían haber cometido crímenes de guerra.

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