1 mayo
Un integrante de las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF) en la ciudad norteña de Tabqa.
Un integrante de las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF) en la ciudad norteña de Tabqa.

Tabqa

Combatientes apoyados por la coalición internacional en Siria atacaban el lunes a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) en las últimas trincheras de Tabqa, ciudad clave en el camino hacia Raqa, su principal bastión en el país en guerra.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza de soldados kurdos y árabes, controlan ahora el 80% de Tabqa, y arrancaron una gran bandera de EI que ondeaba en esta ciudad del norte de Siria.

Apoyadas por aire por la coalición internacional dirigida por Estados Unidos y por tierra por los asesores militares estadounidenses, las FDS lanzaron el 6 de noviembre una gran ofensiva para recuperar Raqa. Desde entonces han conseguido apoderarse de zonas en dirección a la "capital" de EI en Siria.

Tabqa, donde las FDS entraron por primera vez hace una semana, constituye una importante línea de defensa para Raqa, situada a 55 kilómetros más al noreste, y capital de la provincia epónima controlada en su mayoría por el EI desde el 2014.

Los combatientes kurdos y árabes avanzan desde el sur hacia el norte de Tabqa, acorralando al EI en dos últimos barrios contiguos a orillas del río Éufrates, dijo el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abdel Rahman.

"Las FDS controlan ahora más del 80% de Tabqa. En toda la ciudad, EI solo tiene los dos barrios de Wahda y Hurriya", indicó Abdel Rahman.

Según su organización, 35 yihadistas murieron en la batalla en las últimas 24 horas.

En la rotonda de Al-Alam, en el oeste de Tabqa, un soldado de las FDS subió por una escalera colocada contra un poste para arrancar la bandera negra de EI que ondeaba en el cielo de la ciudad, constató un corresponsal de la AFP. "Hemos retirado la bandera del Estado Islámico y vamos a colgar la nuestra, la de las FDS", indicó a la AFP uno de los combatientes, Zaghros Kobané. "El Estado Islámico está acabado", aseguró.

En Tabqa, donde viven 85.000 personas incluidos los yihadistas, familias enteras huyeron ante el avance de las FDS, llevando consigo bidones de gasolina, maletas y mantas. Pero otros civiles decidieron permanecer en los barrios conquistados por la alianza kurdo-árabe.

La ciudad, que fue una base de EI y llegó a albergar la principal prisión del grupo extremista, está situada cerca de una gran represa, todavía en poder de los yihadistas. Para sortear ese obstáculo, las FDS utilizan embarcaciones improvisadas en el lago Asad, una enorme reserva creada en el río Éufrates, con el fin de abastecer a sus compañeros de armas.

"Tabqa es la batalla más dura que hemos lanzado", dijo el comandante Jako Zerkeh, apodado "el lobo". Según él, las FDS utilizaron nuevas tácticas –el abastecimiento vía el lago Asad y el puente aéreo tras las líneas enemigas– para lanzar la ofensiva.

"Fue una enorme sorpresa para los yihadistas y minó su moral. Decenas de yihadistas se rindieron. Hubo más rendiciones que en ninguna otra ciudad", añadió el comandante Zerkeh.

El domingo, un corresponsal de la AFP en Tabqa vio a miembros de las FDS retener a un grupo de hombres, presentados por uno de los responsables como combatientes de EI. Estos esperaban a ser transferidos a través del lago Asad a la regiones controladas por las FDS.

En Washington, el Pentágono anunció que los ataques de la coalición internacional dejaron 352 civiles muertos por error desde el 2014 en Siria. Pero el número de víctimas civiles sería más elevado según grupos de defensa de los derechos humanos.

La ONU anunció, por su parte, la creación de un grupo de trabajo encargado de identificar a las personas responsables de las atrocidades cometidas en Siria. Sus integrantes comenzarán próximamente su labor, primera etapa antes de llevar ante la justicia a los eventuales responsables de crímenes de guerra en el país árabe.

Por su parte, la organización Human Rights Watch (HRW) afirmó que el Ejército sirio utilizó gas neurotóxico en el presunto ataque contra la ciudad rebelde de Jan Seijun (más de 80 muertos) a comienzos de abril y en otras tres ofensivas que se le atribuyen.

Hay una "tendencia clara" de la utilización de armas químicas que podrían costar al régimen sirio acusaciones por crimenes de lesa humanidad, de acuerdo con un informe de esta organización de defensa de los derechos humanos con sede en Nueva York.

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