Fiscalía General tardó nueve días en asumir indagación, que aún no da frutos

 1 noviembre, 2014
Estudiantes protestaron ayer por las desapariciones a la entrada del Teatro Esperanza Iris, en la Ciudad de México, donde se realizaba la ceremonia de entrega del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. | AP
Estudiantes protestaron ayer por las desapariciones a la entrada del Teatro Esperanza Iris, en la Ciudad de México, donde se realizaba la ceremonia de entrega del Premio Iberoamericano de Cine Fénix. | AP

Cocula, México. AFP. Sin resultados en la búsqueda de los 43 estudiantes desaparecidos hace más de un mes, las autoridades mexicanas han encadenado una serie de fallos y contradicciones que ponen en duda su imagen de eficiencia desde que asumió la Presidencia Enrique Peña Nieto .

La Fiscalía General tardó nueve días en asumir la investigación del crimen ocurrido la noche del 26 de setiembre, cuando policías corruptos de Iguala (estado de Guerrero) y sicarios del narcotráfico atacaron a tiros a decenas de estudiantes, dejando seis muertos y 43 desaparecidos .

El alcalde de Iguala , que ahora es el principal sospechoso de ordenar el ataque, tuvo tiempo para escapar con su mujer dos días después de las desapariciones.

“Hubo una tardanza, una negligencia inicial de parte del Gobierno federal. En una investigación científica, cualquiera sabe que las primeras 48 horas posteriores a una desaparición son cruciales”, señaló a la AFP Alejandro Hope, analista de seguridad y exoficial de inteligencia mexicano.

Sin rastro. Bajo la batuta inicial de las autoridades del estado de Guerrero, que al principio esperaban que los jóvenes estuvieran escondidos y no desaparecidos, las investigaciones sobre este sonado caso se han distinguido por sus constantes giros, informaciones erráticas y una búsqueda hasta ahora estéril.

Más de 2.000 policías y militares fueron desplegados en las inmediaciones de Iguala para encontrar vivos o muertos a estos 43 alumnos de la escuela rural de Ayotzinapa.

Los operativos de búsqueda cuentan con helicópteros, caballos y perros especializados para la sierra e, incluso, equipos de buzos para el rastreo de ríos y lagunas. “Están jugando al detective chino, buscando por donde sea, sin tener ningún tipo de claridad de lo sucedido”, estimó Hope.

Las pistas obtenidas con las declaraciones de los 56 detenidos por el caso (entre funcionarios, policías y narcotraficantes) han llevado a las autoridades a una decena de fosas en distintos puntos de la sierra que rodea a Iguala.

En las primeras se hallaron 28 cuerpos y en las siguientes al menos otros 10 cadáveres que siguen en análisis por forenses.

Inicialmente, la Fiscalía dijo que los estudiantes no estaban entre los 28 primeros cuerpos, pero luego rectificó que eso debía corroborarse con nuevos análisis.

Entre tanto, la comunicación del Gobierno sobre este caso también ha sido cuestionada por las desesperadas e incrédulas familias de los desaparecidos y por los medios de comunicación, que han sido invitados a ruedas de prensa donde no se ofrecen datos nuevos relevantes sobre el caso.

Probablemente, el anuncio del lunes sobre pistas importantes en un basurero de la localidad de Cocula, vecina de Iguala, ha sido el más extraño de todos.

Después de considerarlo como un lugar clave para hallar a los jóvenes, la Fiscalía desplazó desde la capital a reporteros gráficos al punto donde aún no se han hallado fosas ni cadáveres.