Putin y Obama se reunieron sin avance; cada quien mantiene respaldo a un bando

 17 junio, 2013

Enniskillen, Reino Unido.

Rusia y Occidente mostraron sus profundas divergencias sobre Siria durante la cumbre del G8 que se inauguró ayer en Irlanda del Norte, eclipsando el impacto de la apertura de las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

La tragedia siria enrareció la primera reunión en más de un año entre el presidente estadounidense, Barack Obama, y el ruso, Vladimir Putin, al margen de las sesiones de trabajo en el lujoso complejo de Lough Erne.

Washington y Moscú tomaron en mayo la iniciativa de tratar de organizar una conferencia de paz, la denominada Ginebra 2, para abrir negociaciones entre los beligerantes sirios, pero esta parece todavía muy improbable debido a la amplitud de las divergencias y de la incesante guerra.

La víspera de la apertura del G8, el presidente ruso, cuyo país es un aliado indefectible del régimen de Damasco, se mostró muy ofensivo y advirtió a Occidente del peligro de armar a los rebeldes sirios.

Habitantes del barrio Darat Azza, en la ciudad de Alepo, hurgan entre los escombros de casas destruidas por ataques de la aviación del régimen.
Habitantes del barrio Darat Azza, en la ciudad de Alepo, hurgan entre los escombros de casas destruidas por ataques de la aviación del régimen.

Ayer en la mañana, Moscú expresó que no permitirá que se decrete una zona de exclusión aérea en el espacio aéreo sirio, luego de que se conocieran posibles planes en tal sentido por Estados Unidos.

“Vimos con el ejemplo de Libia la manera en que tal zona se instaura y la manera en que tales decisiones se aplican. No queremos que se repita un escenario similar en lo que concierne al conflicto en Siria”, indicó el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Alexander Lukashevich.

Durante una reunión bilateral el lunes con el presidente francés, François Hollande, criticó enérgicamente a Rusia, que continúa “entregando armas al régimen de Bashar al-Asad, cuando la oposición recibe muy pocas y hoy está siendo masacrada”.

Putin también conferenció con Obama y el encuentro dejó clara la divergencia sobre Siria. “He tenido una conversación con Putin sobre la tragedia que se está viviendo en Siria. Compartimos que hay que reforzar la cooperación en este asunto”, expresó Obama” .

No obstante, como ellos mismos reconocieron, sus posiciones aún difieren, pues Washington dice estar dispuesto a suministrar armas a la oposición siria tras confirmar que el régimen de Bachar al Asad ha utilizado armas químicas contra los rebeldes y la población civil.

Putin mantiene su rotundo rechazo a cualquier intento de Occidente de arma r a los insurgentes y Moscú continúa justificando la ayuda militar a Damasco .