25 mayo, 2015
Personas organizadas en un tour llamado Exploración y Documentación de la Sociedad Siria recorren la ciudad vieja de Damasco. Esa organización fue establecida para explorar y documentar las riquezas naturales, históricas y arqueológicas de Siria.
Personas organizadas en un tour llamado Exploración y Documentación de la Sociedad Siria recorren la ciudad vieja de Damasco. Esa organización fue establecida para explorar y documentar las riquezas naturales, históricas y arqueológicas de Siria.

Beirut

El régimen sirio, debilitado por cuatro años de guerra, empieza a resignarse a una partición de hecho del país, limitando su poder sobre una

"Siria útil", según personalidades cercanas al gobierno, diplomáticos y analistas.

Esta estrategia quedó ilustrada por la retirada, el jueves, del ejército de la ciudad de Palmira (centro, a 210 km de la capital Damasco), tras la

ofensiva lanzada por los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

"Es totalmente lógico que el ejército sirio se repliegue para proteger las grandes aglomeraciones donde vive gran parte de la población, parte de

la cual ha huido de los yihadistas del EI o del Frente Al Nosra", rama siria de al-Qaeda, explica a la AFP Wadah Abed Rabbo, director de Al

Watan, diario afín el régimen de Bashar Al Asad.

"No le corresponde al ejército luchar solo contra el terrorismo. El mundo tiene que reflexionar si le conviene o no que se creen uno o dos Estados

terroristas", añade, aludiendo a la proclamación por el EI de un "califato" a caballo entre Siria e Irak, y al deseo de Al Nosra de crear un "emirato

islámico" al norte de Siria.

Desde el inicio de la revuelta contra Asad en 2011, el territorio en manos del régimen se ha reducido incesantemente. Ahora no controlaría más

que el 22% de territorio sirio, según la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), aunque es ahí donde vive la mayoría de la

población.

El geógrafo francés Fabrice Balanche estima que de 10 a 15% de la población vive en territorios controlados por el EI, 20 a 25% en los del Frente

Al Nosra y sus aliados, 5 a 10% bajo autoridad de las milicias kurdas, y de 50 a 60% en regiones administradas por el régimen.

"La división de Siria es inevitable. El régimen quiere controlar el litoral, las dos ciudades del centro del país, Hama y Homs, y la capital Damasco",

afirma un hombre político cercano al poder, que requiere el anonimato.

El norte, el este y el sur del país ya están en manos de los rebeldes y yihadistas. En todas partes, el ejército está a la defensiva, salvo en

Qalamoun, en la frontera con el Líbano, pero aquí son los combatientes chiitas del Hezbolá libanés --aliados del régimen sirio-- quienes están en

primera línea.

Sin embargo, "los responsables sirios no están desesperados, ya que están convencidos de que (sus aliados) Irán y Rusia no los abandonarán"

asegura un diplomático occidental.

Varios expertos opinan que el cambio de estrategia del régimen sirio ha sido sugerido por Irán, que considera que más vale tener menos

territorios pero controlarlos bien.

"Irán aconsejó claramente a las autoridades sirias que acepten la evidencia y cambien de estrategia, protegiendo solamente las zonas

estratégicas" según Haytham Manna, veterano de la oposición.

Para Aram Nerguizian, experto en asuntos militares del Centro de estudios estratégicos e internacionales en Estados Unidos, "el régimen ha

aceptado la idea de asegurar y defender lo esencial con los 175.000 hombres de los que dispone, contando el ejército, el Hezbolá y los

combatientes chiitas afganos".

"En todo caso, nada augura un próximo derrumbe del régimen, sobre todo si ha cambiado de estrategia", añade este experto.

"Militarmente, el régimen tiene probablemente los medios para controlar durante bastante tiempo la mitad sudoeste del país, aunque si sigue

sufriendo derrotas ello lo puede fragilizar desde el interior", opina por su lado Thomas Pierret, experto en Siria, de la Universidad de

Edimburgo.

Según la OSDH, 68.000 soldados han perdido la vida desde el inicio del conflicto, que ha dejado 220.000 muertos en total.

Para el geógrafo Fabrice Balanche, "el gobierno de Damasco sigue teniendo un ejército y el apoyo de una parte de la población. Vamos hacia una

partición informal (del país) con líneas de frente que aún pueden moverse".

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