Ofensiva con Estado Islámico provocó caída de visitas de turistas

 2 febrero, 2015
Un vendedor ambulante exhibe instrumentos musicales en su puesto en Erbil, la capital de la región autónoma kurda del norte de Irak. | AFP
Un vendedor ambulante exhibe instrumentos musicales en su puesto en Erbil, la capital de la región autónoma kurda del norte de Irak. | AFP

Erbil, Irak. AFP. “Bienvenido a Erbil, capital del turismo árabe en 2014”. Las vallas publicitarias siguen aquí, pero los visitantes han abandonado desde junio la capital del Kurdistán iraquí , que recibe en su lugar a miles de desplazados por la ofensiva de yihadistas del Estado Islámico .

El 2014 tenía que ser el año del despegue del turismo en la región autónoma del Kurdistán iraquí, al norte de Bagdad, apreciada por su tranquilidad, sus paisajes montañosos y sus tesoros arqueológicos milenarios.

Sin embargo, el ataque fulgurante lanzado a principios del pasado verano por los combatientes del EI, que se apoderaron de grandes zonas de territorio iraquí, decidió otra cosa.

“No puedo ni siquiera hablar de un declive cifrado, sino de un hundimiento total de las visitas turísticas”, explica Hearash Ahmad Karem, responsable de la Asociación de Hoteleros y Restauradores del Kurdistán.

El sector estaba en plena expansión: en el 2013, representó $1.000 millones y casi tres millones de personas visitaron Erbil.

La gran mayoría de los cuatro millones esperados en el 2014 nunca llegaron, atemorizados por los combates que se libraban muy cerca y por la participación de los combatientes peshmergas en la batalla.

“Luego del 10 de junio el turismo fue aniquilado”, dice Karem, quien señala el cierre de 72 hoteles en los seis últimos meses.

“Un número similar de hoteles tuvo que cerrar las habitaciones y solo conserva el restaurante”, agrega, precisando también que la mayoría de proyectos en curso, desde la construcción de un zoológico hasta la reforma de la ciudadela de Erbil, inscrita en la lista de patrimonio mundial de la Unesco, están congelados.

Una mujer iraquí camina en Erbil, la capital del Kurdistán. Esta zona era buscada por los turistas debido a su gran riqueza natural, pero ahora es refugio para quienes huyen del conflicto con los yihadistas. | AFP
Una mujer iraquí camina en Erbil, la capital del Kurdistán. Esta zona era buscada por los turistas debido a su gran riqueza natural, pero ahora es refugio para quienes huyen del conflicto con los yihadistas. | AFP

“En lugar de turistas, tenemos desplazados”, constata Karem refiriéndose a los 900.000 iraquíes que tuvieron que abandonar las regiones en las que reina la violencia para refugiarse en las tres provincias del Kurdistán .

Atracción. Desde hace tiempo, los iraquíes llegaban al Kurdistán, conocido por sus cimas nevadas y sus espectaculares cascadas. Pero no era de la violencia de lo que escapaban al ir de vacaciones a las montañas kurdas, sino del agobiante calor veraniego.

Erbil se había convertido también en un destino de predilección para los turistas occidentales. La región adquirió una reputación de lugar seguro que contrastaba con el resto de Irak, presa de la violencia sectaria.

La mayoría de occidentales no necesitan visado para entrar en el Kurdistán y la región disponía hasta ahora de una economía y de instituciones sólidas.

“Todo estaba listo, gastamos mucho para preparar la llegada de turistas”, dice Nadir Rwsty, de la Oficina de Turismo.

Incluso, la región petrolera que apostó por este sector para que se convirtiera en el segundo pilar de su economía, también ha sido testigo en unos meses de la reducción de sus ingresos por la caída del precio del petróleo y del aumento de su gasto militar.