21 febrero
El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, aparece en esta foto de febrero del 2016 sentado junto a su esposa Grace durante la celebración de su 92 cumpleaños.
El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, aparece en esta foto de febrero del 2016 sentado junto a su esposa Grace durante la celebración de su 92 cumpleaños.

Harare

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, el más viejo de los dirigentes en ejercicio del mundo, cumplió este martes 93 años con la firme intención de seguir al frente de un país sumido en una pavorosa crisis económica.

Como ocurre desde hace varios años, el jefe de Estado sopló sus velas durante una "selecta" ceremonia, reservada solamente a sus ministros y cercanos colaboradores, mientras la prensa estatal lo inundaba de mensajes de felicitación.

Su única aparición pública se produjo en la radiotelevisión de Estado, bajo forma de una larga entrevista en la que Mugabe apareció cansado y balbuceante, pero determinado a conservar el poder.

"La mayoría de la gente piensa que no hay nadie para sustituirme, ningún sucesor posible que les parezca aceptable, tan aceptable como yo", dijo el dirigente.

"Por supuesto, si siento que ya no soy capaz de hacerlo, se lo diré a mi partido para que me sustituya. Pero, de momento, creo que no es el caso", aseguró.

Durante toda la jornada, los medios oficiales rivalizaron en elogios hacia el líder absoluto del país.

El diario The Herald publicó 24 páginas repletas de mensajes de felicitación de sus ministros y afines al régimen, y la radio y la televisión inundaron sus ondas con odas al presidente.

"Celebramos hoy su 93 cumpleaños, con la certidumbre de que nuestro país está en muy buenas manos", asegura The Herald en su editorial.

El ministerio de Defensa publicó un mensaje alabando su "liderazgo sabio y visionario".

El sábado está previsto un banquete que será ofrecido a miles de partidarios en el parque nacional de Matopos, en la periferia de la segunda ciudad del país, Bulawayo (sur).

Estos lujos, en un país hundido en una grave crisis económica, con el 90% de la población sin trabajo formal, alimentan cada año la polémica.

En su 92 aniversario, Robert Mugabe sirvió a sus invitados carne de elefante, de búfalo y de antílope, así como una enorme tarta de 92 kilos. Los festejos, según la prensa, costaron 800.000 dólares.

Mugabe dirige Zimbabue con mano de hierro desde que el país africano obtuvo su independencia del Reino Unido en 1980.

Bajo su mandato, el país se empobreció mucho y atraviesa hoy en día una profunda crisis económica que suscita un creciente descontento entre la población, aunque el régimen reprime cualquier tipo de protesta.

Su partido, el Zanu PF, ya ha designado a Mugabe como candidato para las elecciones presidenciales de 2018.

El hombre fuerte de Zimbabue ha eludido hasta ahora designar públicamente a un delfín. Sin embargo, ha dado a entender su preferencia por su esposa Grace, de 51 años, una de las favoritas a la posición de heredera.

El viernes, Grace Mugabe aseguró que su esposo sería elegido incluso muerto. "Verán a la gente votar por el cadáver de Mugabe", vaticinó.

Entretanto, la salud del jefe de Estado más viejo del mundo y sus frecuentes visitas a Singapur o Dubái alimentan toda clase de rumores.

En 2015, varias caídas en público hicieron planear dudas sobre sus capacidades. El mismo año, leyó ante el parlamento un discurso absolutamente idéntico al que había pronunciado un mes antes, aparentemente sin percatarse de ello.

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