18 octubre

Lima

La profunda crisis en la que está sumida Venezuela responde a una lucha por la riqueza que alberga en su territorio, aseguró el miércoles la Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, de visita en Lima.

"El tema de Venezuela... es un conflicto profundo y complejo. No es una lucha entre ciudadanos. Es porque en Venezuela aún hay petróleo, diamantes, níquel, oro. Es la parte más rica de nuestro continente. Para evaluar un conflicto hay que saber los detalles que hay detrás", dijo Menchú en una conferencia de prensa.

La activista indígena guatemalteca participa en la capital peruana de la cumbre del Pacto de América Latina por la Educación con Calidad Humana (Palech).

La premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, expresó que su posición es respetar el proceso que se vive en Venezuela.
La premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, expresó que su posición es respetar el proceso que se vive en Venezuela.

"Como Premio Nobel no tengo el poder real para acompañar ese proceso en Venezuela. Los defensores de derechos humanos tenemos un límite porque no tenemos la capacidad institucional (...). Mi posición es respetar, porque lo que uno no puede resolver no lo puede empeorar", agregó.

Venezuela vive desde hace meses una profunda crisis política, atizada por una caótica situación económica, con escasez de alimentos y medicinas, y elevada inflación. La popularidad del presidente Nicolás Maduro ha caído a niveles críticos y miles de venezolanos han emigrado.

Las elecciones regionales del domingo fueron ganadas sorpresivamente por el oficialismo, pero sus resultados han sido rechazados por la oposición y cuestionados por la Unión Europea, Estados Unidos y una docena de países de América Latina, lo que contribuye a aumentar el conflicto y la incertidumbre.

Menchú también criticó las políticas migratorias del presidente Donald Trump en Estados Unidos, donde, dijo, se han precipitado "la intolerancia, la falta de respeto y el rechazo a los migrantes".

Consideró que la masacre en Las Vegas a comienzos de octubre, donde un hombre armado disparó sobre los asistentes a un concierto y dejó 58 muertos, "es un profundo llamado de atención al pueblo estadounidense, porque no es posible vivir difundiendo las armas, la violencia y la intolerancia".