También habrá un plebiscito sobre paraísos fiscales

 16 febrero
Rafael Correa (derecha) compartía con el exvicepresidente Lenin Moreno, designado por el partido Alianza PAÍS como su aspirante a la Presidencia.
Rafael Correa (derecha) compartía con el exvicepresidente Lenin Moreno, designado por el partido Alianza PAÍS como su aspirante a la Presidencia.

Quito

En las elecciones del domingo los ecuatorianos se enfrentan a un dilema: escoger un presidente que garantice la continuidad del modelo político vigente o votar por un cambio que lleve al país hacia otros escenarios.

En la carrera, dos postulantes aparecen con más posibilidades de llegar al poder: Lenin Moreno, del partido de gobierno Alianza País, y Guillermo Lasso, líder de la oposición y del partido Creando Oportunidades (CREO). Los otros seis candidatos están rezagados en los sondeos sobre intención de voto.

Un total de 12,8 millones de ecuatorianos están habilitados para sufragar en los comicios en los que se elegirán presidente y vicepresidente y 137 legisladores. La votación también incluye una consulta popular acerca de si es correcto que funcionarios públicos tengan intereses en paraísos fiscales.

50% más uno de los votos o 40% y una diferencia de 10 puntos porcentuales debe lograr un candidato para ganar en la primera vuelta.

Moreno encabeza todas las encuestas con entre 28% y 32% de intención de voto mientras que Lasso cosecha un 22% en promedio.

Para que un candidato gane en primera vuelta debe obtener 50% más un voto o al menos 40% de los votos válidos más una ventaja de al menos 10 puntos porcentuales sobre su más inmediato rival. En caso de no alcanzarse esas cifras, los dos postulantes con más votación deberán ir a una segunda vuelta el 2 de abril.

Carta del oficialismo. Moreno, de 63 años, fue vicepresidente del actual mandatario Rafael Correa entre el 2006 y el 2013 cuando desplegó proyectos estatales para atender a las personas con discapacidad. Se moviliza en silla de ruedas desde 1998 tras ser herido en un asalto.

Aunque muchos lo tildan de continuista ha anticipado que su "estilo será totalmente diferente, un estilo de conversar, atraer, tolerar, respetar, entendernos... de mejor manera para poder sacar adelante el país".

Tiene un título en Administración Pública y se desempeñó hasta el año pasado como enviado especial de las Naciones Unidas para personas discapacitadas. Entre sus principales ofertas de campaña están la construcción de 325.000 viviendas, la generación de un millón de empleos y continuar los principales proyectos del gobierno.

En medio de la campaña Moreno ha tenido que salir al paso de reiteradas acusaciones de corrupción en contra de su candidato a vicepresidente, Jorge Glas, a quien un ministro prófugo acusó de conocer una gigantesca trama de corrupción que generó decenas de millones de dólares en sobornos entre altos funcionarios del sector petrolero. El caso lo investiga la Justicia.

Ficha de la oposición. Su principal rival es Lasso, de 61 años, un exbanquero de derecha sin título universitario y que por segunda vez busca la Presidencia. En las elecciones del 2013 fue derrotado por Correa.

Hizo fortuna en el sector financiero y llegó a ser uno de los principales accionistas de uno de los bancos más grandes del país.

Entre sus propuestas destacan la creación de un millón de empleos, la eliminación de las leyes que coartan la libertad de expresión y de parte de la gran cantidad de impuestos creados por el gobierno de Correa. También busca promover el emprendimiento personal con el apoyo y financiamiento del Estado.

Tras ellos están la derechista Cynthia Viteri, el exalcalde de Quito Paco Moncayo, Abdalá Bucaram -hijo del expresidente homónimo-, Patricio Zuquilanda, Washington Pesántez e Iván Espinel.

Correa, quien lleva 10 años en el gobierno, termina su mandato en mayo dejando una estela de grandes obras como plantas hidroeléctricas, la reconstrucción y ampliación de la red vial, y una relativa estabilidad económica y política, pero también hereda abundantes quejas por atropellos a derechos de grupos indígenas, sindicalistas y medios de comunicación.