22 agosto, 2014

Brasilia. AFP. A 45 días de las elecciones presidenciales de Brasil, la ecologista Marina Silva entró con fuerza en la campaña como candidata presidencial del Partido Socialista, en sustitución del fallecido Eduardo Campos, y se convierte en una seria amenaza para Dilma Rousseff, quien busca la reelección.

La decisión la adoptó el miércoles, por unanimidad, la dirección del Partido, informó su presidente, Roberto Amaral, quien dijo que tuvieron “ la inmensa suerte de tenerla como sustituta” de Campos, fallecido la semana pasada en un accidente aéreo .

“Daré lo mejor de mí”, expresó la popular exministra del Medio Ambiente, que hasta ahora era candidata a vicepresidenta. Silva expuso sus “propósitos de un Brasil más justo, económicamente próspero, socialmente justo, políticamente democrático, ambientalmente sostenible”.

En [[BEGIN:INLINEREF LNCVID20140821_0005]]una candidatura[[END:INLINEREF]] que pretende presentarse como opción a la política tradicional, el aspirante a la vicepresidencia de Silva será el diputado del PSB Beto Albuquerque, quien reclamó “pasos más largos en favor de la justicia social, mejores servicios”, y un cambio radical en la manera de hacer política.

Marina Silva al ser designada candidata presidencial el miércoles. | AP
Marina Silva al ser designada candidata presidencial el miércoles. | AP

El lanzamiento de la candidatura de Silva ocurre a menos de dos meses de las elecciones del 5 de octubre, y supone un cambio radical en el panorama electoral de la mayor economía suramericana y sétima del mundo.

Una encuesta divulgada el lunes, la primera después del fallecimiento de Campos, mostró que Silva podría ganarle a la presidenta Dilma Rousseff e n un eventual segunda vuelta electoral.

En la contienda, Silva enfrenta, además de Rousseff, exguerrillera de 66 años miembro del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda y en el poder desde 2003), al senador Aecio Neves, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), que gobernó los ocho años anteriores.

El Partido de los Trabajadores tiene un voto cautivo de 30%, un tercio del electorado que siempre vota a su candidato”, explicó a la AFP Mauro Paulino, director de la encuestadora Datafolha. Otro tercio del electorado, busca una alternativa, ese nicho es el que disputan Neves y Silva, precisó.

Los momentos cruciales de la campaña comenzaron esta semana, cuando se inició el horario de publicidad electoral en radio y televisión, y los mensajes de los candidatos llegan a los hogares de los brasileños. Rousseff tiene una gran ventaja gracias a su amplia coalición que le da el doble de tiempo televisivo que a Neves, que a su vez tiene el doble que Silva.

Al confirmar su candidatura, Marina Silva, de 56 años, leyó una carta de compromiso con el programa conjunto suscrito con los socialistas, que meses atrás recelaban de su alianza con la ecologista.

Muy popular en las redes sociales y entre electores jóvenes, Silva se presenta como un voto alternativo al PT y PSDB, que se alternaron en el poder en los últimos 20 años. El PSB estuvo en la coalición de gobierno con el PT desde el 2003 hasta el año pasado.

En el 2010, Silva fue la tercera candidata más votada en las presidenciales, con 20 millones de votos, entonces con el minúsculo Partido Verde.

“El objetivo ahora no es obtener (solo) ese 20% del electorado” y los socialistas se empeñarán en esa alianza, dijo el diputado socialista Marcio França.

Campos y Silva intentaban limar diferencias grandes entre los socialistas y el grupo de la ecologista. Silva anunció el miércoles que seguirá sin apoyar directamente las alianzas que no aprobaba con partidos tradicionales en las elecciones regionales.