Voceros rebeldes y Gobierno afgano confirman golpe letal contra Mansur

 23 mayo, 2016
Pakistaníes observaban el sábado, en las cercanías de la ciudad de Ahmad Wal, en la provincia de Baluchistán, el vehículo destruido por el ataque de un dron. Se presume que allí viajaba el líder de los talibanes afganos, el mulá Ajtar Mansur. | AFP
Pakistaníes observaban el sábado, en las cercanías de la ciudad de Ahmad Wal, en la provincia de Baluchistán, el vehículo destruido por el ataque de un dron. Se presume que allí viajaba el líder de los talibanes afganos, el mulá Ajtar Mansur. | AFP

Queta, Pakistán. AFP. Los talibanes afganos confirmaron, el domingo, la muerte de su líder, el mulá Ajtar Mansur , en un ataque de un dron estadounidense en Pakistán, indicaron varias fuentes de los insurgentes islamistas, que ya se han reunido para designar a su sucesor.

Por su parte, el jefe ejecutivo del Gobierno afgano, Abdulah Abdulah, y los servicios de inteligencia del país aseguraron que Mansur murió “en un ataque de dron (...), en Baluchistán”, Pakistán.

La muerte del mulá Mansur es un duro golpe para el movimiento islamista armado, que ha perdido a algunos de sus miembros que se han unido a la rama local del grupo ultrarradical Estado Islámico (EI).

El mulá, quien encabezaba a los talibanes desde que se anunció –el año pasado– la muerte del mulá Omar, fundador del movimiento, falleció el sábado en una ataque de varios drones de las fuerzas estadounidenses en Baluchistán, provincia pakistaní .

El ataque “destruyó totalmente” el carro en el que iban dos individuos y sus restos son “irreconocibles”, declaró un responsable de los servicios de seguridad pakistaníes. Los dos cadáveres fueron trasladados a un hospital de Queta, en Baluchistán, indicó otro responsable.

Según funcionarios pakistaníes, uno de los hombres era Mansur, quien venía de Irán con un vehículo alquilado y se ocultaba con identidad pakistaní y un nombre falso.

Los talibanes afganos, que utilizan Pakistán como un refugio, no confirmaron su muerte en un primer momento, pero tres fuentes de la jerarquía del movimiento, consultadas por la agencia AFP, corroboraron el deceso.

.
.

“Puedo decir de fuente fiable que el mulá Mansur ya no forma parte de este mundo”, expresó uno de los líderes.

La muerte puso en marcha un largo proceso tras el cual el órgano directivo del Régimen Talibán (la Shura de Quetta ) elegirá al nuevo jefe.

Pakistán, marginado. Estados Unidos no informó a Pakistán y Afganistán del ataque con drones hasta que hubo terminado la operación, explicó un alto responsable de la Casa Blanca, lo que confirmó luego el Ministerio pakistaní de Asuntos Exteriores.

Pakistán, que ha dado acogida a los talibanes afganos, no quiso ni confirmar ni desmentir la muerte del mulá, pero protestó contra este nuevo ataque de drones en su territorio, que considera una violación de su soberanía.

Ese país aboga por l as negociaciones para llegar a una paz duradera en Afganistán. El miércoles pasado representantes afganos, pakistaníes, chinos y estadounidenses se reunieron para intentar relanzar el proceso de paz.

El secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, alegó que el mulá Mansur representaba “una amenaza inminente para el personal estadounidense, los civiles afganos y las fuerzas de seguridad afganas”.

“El mulá Mansur era un obstáculo a la paz y a la reconciliación entre el Gobierno de Afganistán y los talibanes, que impedía a los jefes talibanes participar en las negociaciones”, aseveró el portavoz del Ministerio de Defensa estadounidense, Peter Cook.

De acuerdo con el analista y periodista pakistaní Ahmed Rashid, el fallecimiento del mulá abre una “lucha por el poder” dentro del movimiento.

Entre los candidatos potenciales a la sucesión figura el adjunto de Mansur, Sirajuddin Haqqani (líder de la red del mismo nombre) , y el mulá Abdul Ghani Baradar, quien fue el brazo derecho del mulá Omar. Ambos están considerados próximos al Ejército de Pakistán.

El hijo del mulá Omar, el mulá Yakub, también tiene el apoyo de varios comandantes, indicaron fuentes de los talibanes.

La muerte del líder talibán coincide con las dificultades del Gobierno afgano en los últimos meses frente a la ofensiva de los insurgentes, que a finales del año pasado habían tomado brevemente la ciudad de Kunduz (norte) y que en abril mataron a 64 personas en un atentado en Kabul.

Desde enero, representantes de Afganistán, China, Estados Unidos y Pakistán se han reunido varias veces para incitara los talibanes a negociar, por ahora sin éxito.