Por: Víctor Hugo Murillo S. 25 septiembre, 2016
Hernando Chindoy, de 40 años, es experto universitario en pueblos indígenas, derechos humanos y cooperación internacional.
Hernando Chindoy, de 40 años, es experto universitario en pueblos indígenas, derechos humanos y cooperación internacional.

Lo dice directamente y lo respaldan los hechos: los indígenas, como los afrocaribeños y los campesinos, están entre los grupos más afectados por el largo conflicto armado en Colombia.

De los 102 pueblos autóctonos, 37 corren peligro de desaparacer por la guerra y hechos conexos, como el narcotráfico y las invasión de sus territorios motivadas por la minaría y otras actividades extractivas.

-- ¿Qué representa el acuerdo de paz que alcanzaron el Gobierno y las FARC?

-- Para Colombia, es un momento histórico después de más de 50 años de guerra que ha forzado desplazamientos de de 7 millones de personas, más de 200.000 muertes y mucha gente afectada directamente en su vida, así como afectaciones ambientales a nuestra madre tierra. Para nosotros, los indígenas, la madre tierra es un ser vivo y es una víctima de este conflicto. Por tanto, esperamos que lo que se ha acordado se materialice.

"La esperanza es que a la población que ha sido afectada en las zonas rurales pueda ver garantizados sus derechos en forma integral".

-- ¿Cómo analiza las expectativas de paz para las comunidades indígenas de Colombia?

-- Hay que partir de que en Colombia somos 102 pueblos indígenas, de los cuales 37 están considerados como en peligro de extinción en razón del conflicto armado y de hechos conexos, como el narcotráfico. Gran parte del conflicto se ha desarrollado afectando a los pueblos indígenas sin que estos sean parte.

"En los últimos tiempos, sobre todo en este momento, las grandes plantaciones de coca y amapola están presentes en nuestros territorios, en los territorios de la población afro y en los de los campesinos".

-- ¿Corre peligro la futura paz al persiste el conflicto armado con la guerrilla del ELN?

-- No solamente hay que verlo como un peligro, sino como una realidad que enfrentamos: el conflicto va a seguir en Colombia. Muchos han pensado que con la firma del acuerdo con las FARC termina el conflicto. No es así porque el conflicto ha generado un control territorial, a lo largo del tiempo, por parte del Estado, los paramilitares, los grupos alzados como las FARC y el ELN (Ejército de Liberación Nacional, guerrilla de inspiración guevarista) y las bandas criminales.

"Ahora, en las actuales circunstancias, los que quedarían con control territorial son la Fuerza Pública, el ELN y las bandas criminales, que se formaron después de la desmovilización de los paramilitares. Algunos grupos que no piensen desmovilizarse van a encontrar una casa en esa guerrilla. También las bandas criminales podrán engrosar sus filas.

"Por eso estamos llamando con mucha firmeza para que el Gobierno y el ELN no debiliten las conversaciones que iniciaron hace más de un año y que avancen en la agenda que acordaron. Esperamos que la sociedad civil haga toda la presión para que este diálogo con el ELN avance. Definitivamente, en este país no podemos seguir matándonos".