12 septiembre, 2016
Diputados brasileños celebraron en mayo la decisión de la Corte Suprema de Brasil de suspender al diputado Eduardo Cunha de la Presidencia de la Cámara Baja.
Diputados brasileños celebraron en mayo la decisión de la Corte Suprema de Brasil de suspender al diputado Eduardo Cunha de la Presidencia de la Cámara Baja.

Brasilia

La Cámara de Diputados de Brasil destituyó este lunes a Eduardo Cunha, arquitecto del impeachment de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, por ocultar cuentas bancarias en Suiza, en una nueva página de la crisis política que golpea al gigante sudamericano.

El plenario, con un quorum de 470 diputados, decidió poner fin a su mandato por 450 votos a favor, 10 en contra y 9 abstenciones (el presidente no votó), al cabo de una sesión intensa en la que el propio Cunha asumió personalmente su defensa, replicando el gesto de Rousseff en las sesiones finales de su juicio político.

"Declaro la pérdida del mandato del diputado Eduardo Cunha por conducta incompatible con el mandato parlamentario", señaló el fallo leído en el recinto.

Ultraconservador, evangélico y fino conocedor de los laberintos reglamentarios del Congreso, Cunha fue acusado ante el Consejo de Ética de la cámara de mentir a sus pares al afirmar ante la Comisión de Ética que no poseía cuentas bancarias en Suiza.

Enfrenta además causas ante el Supremo tribunal federal (STF) por corrupción pasiva, lavado de dinero, ocultamiento de cuentas en el extranjero abastecidas con dinero ilegal de Petrobras, abuso de poder y realización de maniobras para obstaculizar investigaciones, entre otras.

Durante su alegato, Cunha criticó a Rousseff y al Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) y durante largos pasajes encarnó al político calculador y dominante de los días en que presidía la Cámara. No obstante, por momentos se le quebró la voz. "No mentí, no hay cuenta, ¿dónde está la prueba? No hay prueba (...) No me juzguen por lo que dice la opinión pública", pidió.

"Es el precio que estoy pagando para que Brasil quede libre del PT. Me están cobrando el precio del impeachment que acepté y que nadie más estaba en condiciones de hacer en ese momento", dijo después de recordar a sus colegas que al menos 160 de ellos también enfrentaban investigaciones judiciales.

Rousseff acusó a Cunha y a su vicepresidente Michel Temer, que la reemplazó tras ser destituida, de haber llevado a cabo un "golpe de Estado" parlamentario.

Tanto Cunha como Temer pertenecen al partido de centro derecha PMDB, que fue durante largos años el principal aliado del PT.

Pugna

Cunha y Temer fueron acusados por la exmandataria de haber orquestado un "golpe de Estado" constitucional en su contra.

Según Rousseff, Cunha acogió a trámite el pedido de impeachment en diciembre pasado porque el Gobierno no lo apoyó para evitar el proceso que le abrió la Comisión de Ética.

Cunha, por su lado, atribuye sus complicaciones actuales a su decisión de dar lugar al juicio político contra Rousseff. "Estoy pagando un alto precio por haber dado inicio al impeachment. La principal causa de mi alejamiento reside en ese proceso de impeachment", declaró.

El político es además objeto de una investigación penal por parte del Supremo Tribunal Federal (STF), por corrupción y lavado de dinero vinculado a la red de sobornos en la estatal petrolera Petrobras.

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