12 agosto, 2014

Ginebra. AFP. La Organización Mundial de la Salud (OMS) debatía ayer a puertas cerradas con expertos sobre la ética médica de los tratamientos experimentales contra el ébola, mientras Costa de Marfil suspendió los vuelos con los países afectados.

Costa de Marfil ha ido más allá de las recomendaciones de la OMS con respecto a la fiebre hemorrágica del Ébola, que ha dejado a alrededor de [[BEGIN:INLINEREF LNCPGL20140811_0004]]1.000 muertos[[END:INLINEREF]] en África occidental en ocho meses.

Las autoridades anunciaron el lunes la suspensión de los vuelos de la compañía nacional con los países afectados por el mal y prohibió a otras compañías transportar pasajeros procedentes de esos países a Abiyán, la capital del país.

Costa de Marfil, vecina de Liberia y Guinea, donde la epidemia ha causado centenares de muertos, presenta un nivel de alerta muy alto, según autoridades sanitarias.

El Gobierno marfileño lamentó, a mediados de junio, la “relajación de la vigilancia” de la enfermedad. Hasta el momento no se han reseñado casos en el país, que a finales de marzo adoptó medidas para evitar cualquier contagio.

Pese a que la semana pasada decretó una “emergencia sanitaria mundial” por el ébola, la OMS se negó a colocar en cuarentena a los países afectados –principalmente Guinea, Libera y Sierra Leona, y en menor medida Nigeria – limitándose a pedir que se refuercen las precauciones en las fronteras.

En la sede de la OMS en Ginebra se celebraba ayer una teleconferencia con expertos, centrada en las cuestiones de ética médica para definir una posición ante los llamados urgentes a utilizar medicamentos experimentales para tratar de salvar a los enfermos.

Tras los primeros resultados positivos de un tratamiento experimental de la empresa estadounidense Mapp Pharmaceuticals, administrado a dos auxiliares de clínica estadounidenses, que también se aplicará a un religioso español repatriado a Madrid, se han multiplicado los llamados para que se use, pese a que nunca se había probado en el hombre.

“¿Es ético utilizar medicamentos no autorizados y, si es el caso, qué criterios debemos definir, con qué condiciones se debe administrar este tratamiento y quién debe ser tratado?”. Estas son algunas de las preguntas que se debaten en esta reunión, explicó a la AFP Marie-Paule Kieny, asistente de la directora general de la OMS.

También subraya la cuestión de un eventual empleo a título preventivo para el personal médico.

No obstante, recuerda, que este medicamento solo está disponible en pequeñas cantidades.

A esta reunión del lunes, convocada con carácter de urgencia, le seguirá otra más amplia que explorará las diferentes pistas de tratamiento que son objeto actualmente de investigación y los medios para acelerar su desarrollo, precisó Kieny.

La epidemia actual, la más grave desde que se descubrió el virus del Ébola en 1976, sigue propagándose. Nigeria, el país más poblado de África, informó el lunes de un nuevo caso. Se trata de una enfermera que curó a un liberiano muerto el 25 de julio en Lagos, según el ministerio de Salud. En total, dos personas han muerto en Nigeria.

En el este del continente africano, Ruanda anunció el domingo que había colocado en aislamiento a un estudiante alemán hospitalizado en Kigali, que presenta síntomas del virus.

Los resultados de las pruebas que le han practicado estarán disponibles en 48 horas.

Hasta ahora, la epidemia, que se transmite por contacto directo con la sangre y los líquidos biológicos de las personas o animales infectados, ha dejado 960 muertos de los 1.800 casos confirmados, probables o sospechosos en los cuatro países afectados, según la OMS.