3 octubre, 2015

Brasilia. AFP. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció este viernes una reforma de gabinete que procura fortalecer su apoyo en el Congreso para aprobar un paquete de ajustes.

La gobernabilidad se convirtió en una prioridad para la mandataria, que, según las encuestas, tiene un apoyo de 10% de la ciudadanía y está asfixiada por una recesión económica en momentos en que su Partido de los Trabajadores (PT) es ametrallado por denuncias de corrupción en Petrobras .

“Precisamos estabilidad política. Por eso, esta reforma tiene un propósito: actualizar la base política del Gobierno, buscando una mayoría que amplíe nuestra gobernabilidad”, dijo Rousseff en un acto en Brasilia.

“Los gobiernos de coalición necesitan de apoyo en el Congreso. Vivimos en una democracia. Es con el Congreso elegido por el pueblo brasileño que mi gobierno tiene que dialogar para la aprobación de medidas y leyes que aceleren la salida de la crisis ”, añadió.

Cambios. La modificación elimina ocho de los 39 ministerios actuales y le entrega la cartera de Salud –la de mayor presupuesto del Estado– al diputado Marcelo Castro, del Partido de Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal socio del PT en el Parlamento. Ahora, esa fuerza administrará siete áreas de gobierno, una más de las que tenía.

Además, la maquinaria pública perderá 30 secretarías, 3.000 puestos de asesoría pública estatal, recortará 10% el salario de los ministros y reducirá en un 20% los gastos administrativos.

Rousseff, de 67 años, busca retomar la iniciativa que perdió a manos de un Congreso fragmentado desde que comenzó su segundo mandato en enero, tras una ajustada victoria electoral.

Rousseff este viernes en el palacio del Planalto en Brasilia. | AFP
Rousseff este viernes en el palacio del Planalto en Brasilia. | AFP

La parálisis del palacio de Planalto movilizó esta semana a Brasilia al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva para ayudar a su atribulada ahijada política a estrechar lazos con el PMDB, que tiene más diputados y senadores que el propio PT.

Como parte de la reestructuración, Rousseff también anunció el nombramiento de Jaques Wagner como nuevo jefe de gabinete, un histórico del PT que conducía Defensa y es cercano a Lula, en reemplazo de Aloizio Mercadante, que pasó a Educación.

La mandataria fue acusada de usar recursos públicos para su campaña y solventar programas sociales a través de entidades financieras públicas.

El ajustado margen del triunfo electoral (3%) le impidió a Rousseff formar una base en el Parlamento, que este año se convirtió en una piedra en su zapato y obstaculizó proyectos clave.