3 noviembre, 2015

Túnez. EFE, Un año después de alzarse con la victoria en las últimas elecciones democráticas de Túnez , la profunda crisis que se abrió en el seno del partido laico Nidá Tunis amenaza con desestabilizar el primer gobierno postransición.

La paliza que se llevaron el domingo algunos de los diputados de la formación, mayoritaria en el Poder Ejecutivo, cuando pretendían asistir a una reunión del Comité Ejecutivo en la ciudad costera de Hammamet, ha sido el desencadenante de una crisis que mezcla el viejo y el nuevo Túnez.

El conflicto tiene como uno de los principales protagonistas a Hafedh Caid Essebsi, hijo del actual presidente tunecino, el octogenario Beji Caid Essebsi.

El mandatario, de 88 años, recibió el lunes una carta en la que 30 diputados de la formación –que también preside– acusaban a su vástago y al controvertido jefe del gabinete presidencial, Ridha Belhaj, de ser los responsables de la violencia.

Preocupado por la deriva de los acontecimientos, que afectan la estabilidad de la cada vez más endeble coalición de Gobierno tunecino, el mandatario convocó de urgencia a los parlamentarios de su bloque a una reunión en el palacio presidencial de Cartago, con el fin de limar asperezas.

La cita fue rechazada , empero, por los afectados, ahondando así una crisis política sobre la que se proyecta la alargada sombra del régimen dictatorial de Zine el-Abedin ben-Alí, derrocado en enero del 2011.

EFE
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“Los diputados han enviado una carta al presidente en la que se excusan y le sugieren que no se dan las condiciones suficientes para el encuentro”, indicó Tarek Chaguni, uno de los fundadores del partido laica.

En la misma línea se expresó la diputada Bochra Belhaj Hamida, quien aseguró que el presidente “no ha respondido positivamente”, en aparente alusión a la supuesta exigencia de los diputados de que se cese al jefe de Gabinete.

El origen de la fractura del partido que hace un año logró aunar a grupos dispares, pero con un deseo compartido de ruptura con el pasado, se remonta a principios de este año, cuando el hijo del presidente fue ascendido al cargo de vicepresidente de la agrupación.

Desde entonces, centenares de militantes, empresarios afines y profesionales de diversos campos han abandonado las filas del partido, entre denuncias de nepotismo y críticas sobre la presunta relación de Hafedh Essebsi con allegados del régimen derrocado. También las atribuciones que Hafedh Essebsi parece haberse arrogado han sido fuente de discordia.

Entre ellas, viajes oficiales y reuniones con altos dirigentes como la que mantuvo en agosto en Ankara con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan.

Una visita similar a Madrid, donde fue recibido por el secretario de Estado español de Asuntos Exteriores, Ignacio Ybañez, desató las críticas en los medios, que se preguntaron si Taïeb Bacouche, el otro vicepresidente de Nidá Tunis y actual ministro de Relaciones Exteriores, era el verdadero jefe de la diplomacia.

“El problema de Hafedh es que no disimula la ambición de suceder a su padre y tiene ciertas relaciones con gente del pasado que asustan”, explicó un empresario vinculado al partido que prefiere no ser identificado.

“Muchos empresarios como yo están ya haciendo sus maletas porque ven que algunos prefieren caminar hacia atrás y no hacia adelante”, agregó.

Ello se une a la desbandada que hubo al inicio de la presente legislatura, cuando miles de simpatizantes dijeron haberse sentido traicionados por la inclusión en el actual gabinete de ministros pertenecientes al partido islamista Al Nahda, contra el que Nidá Tunis hizo campaña.

El 6 de octubre, el ya exministro tunecino a cargo de las relaciones con el Parlamento, Mohamed Lazhar Akremi, presentó su dimisión tras denunciar “desinterés en la lucha contra la corrupción” y se convirtió así en el primer alto cargo de Nidá Tunis en abandonar el equipo de gobierno.

Dos semanas después, el primer ministro, Habib Essid, anunció el cese del ministro de Justicia, Mohamed Salah Ben Aissa, 24 horas después de que este se ausentó de una votación en el Parlamento sobre la nueva ley para el Consejo Superior de la Magistratura, a la que se oponía.