Irán apoya a los rebeldes hutíes, mientras que los Estados Unidos a la intervención militar de Arabia Saudí

 27 marzo, 2015

Yemen

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La ofensiva encabezada por Arabia Saudí en Yemen irrumpió en la recta final de las negociaciones sobre el controvertido programa nuclear iraní, y si bien aparentemente no las está obstaculizando, ha vuelto a poner de manifiesto la distancia entre Washington y Teherán.

"Cuando dos diplomáticos se sientan juntos, hablan sobre Yemen, pero nosotros siempre hemos dicho que las conversaciones están limitadas al tema nuclear", declaró a los periodistas el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif.

Esta fue la diplomática respuesta del ministro iraní cuando le preguntaron sobre el impacto que la ofensiva militar de nueve países árabes contra los hutíes en Yemen, supuestamente apoyados por Teherán, está teniendo en la negociación que se desarrolla en Lausana.

Zarif dejó claro que condena los bombardeos en Yemen, urgió al diálogo y la reconciliación nacional, y advirtió del riesgo de un aumento de la tensión en la ya convulsa región.

Una opinión completamente opuesta a la expresada públicamente por Washington que no solo apoya la ofensiva militar, sino que le da apoyo logístico y de inteligencia.

No obstante, esta distancia no les impide seguir avanzando en las negociaciones, como ha dejado claro el Departamento de Estado, que si bien ha asumido que Yemen ha aparecido en las conversaciones entre el canciller estadounidense, John Kerry, y Zarif, no les ha alejado del tema central de discusión: cómo asegurar que el programa nuclear iraní es exclusivamente pacífico.

EE. UU. ha apoyado tradicionalmente a las potencias suníes de la región del Golfo Pérsico, mientras que Teherán tiende a apoyar a las comunidades o grupos chiíes, como los rebeldes hutíes de Yemen.

Arabia Saudí, que compite por la supremacía regional con Irán, no esconde que se opone diametralmente a un acuerdo nuclear con Teherán.

"Es terrible si Arabia Saudí busca un efecto sobre las negociaciones nucleares al atacar a Yemen", dijo Zarif.

En Lausana, la jornada fue intensa, con múltiples encuentros bilaterales y multilaterales, y se espera una reunión plenaria de todos los miembros del Grupo 5+1 al final del día.

Primero se reunieron los principales negociadores del acuerdo, Estados Unidos e Irán, en una reunión en la que participaron ambas delegaciones al completo, y que también contó con la presencia de la directora política del Servicio Exterior Europeo, Helga Schmid.

Cuando dicha reunión acabó, prosiguieron de forma bilateral el director de la Organización de Energía Atómica de Irán, Ali Akbar Salehi, y el secretario de Energía de Estados Unidos, Ernest Moniz, que han encabezado las negociaciones técnicas en las últimas semanas, lo que ha permitido avanzar en este aspecto.

Hubo también encuentros a nivel de viceministros de Exteriores entre Irán y China. La víspera ya hubo un encuentro entre Moscú y Teherán.

Tras estas reuniones, el viceministro de Exteriores de Irán y alto negociador nuclear de su país, Abás Sayed Araqchí, mantuvo la misma postura de cauto optimismo de las últimas semanas.

"Aún somos optimistas y estamos esperanzados, pero todavía es pronto para declarar si seremos capaces de obtener una solución a todos los problemas o no. Todas las diferencias son serias y estamos intentando reducirlas", dijo Araqchí.

Los negociadores se han autoimpuesto lograr un acuerdo antes del próximo martes, 31 de marzo, para, en caso de éxito, poder tener tres meses más para limar los aspectos técnicos antes del 30 de junio, fecha límite establecida en el Memorando de Entendimiento alcanzado en noviembre de 2013.

Se entiende que el proceso obtuvo ayer un espaldarazo del presidente iraní, Hasán Rohaní, que llamó personalmente a los presidentes de Francia y Rusia, François Hollande y Vladimir Putin, respectivamente, así como al primer ministro británico, David Cameron, y escribió al mandatario estadounidense Barack Obama, para expresarles la voluntad de su país de alcanzar un acuerdo.

Los puntos centrales de negociación tienen que ver con las instalaciones de enriquecimiento de uranio y producción de plutonio que tiene Irán, las reservas de uranio que se le permitiría tener, el nivel de investigación y desarrollo nuclear que podría mantener, y los procesos de inspecciones y verificación por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

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