Ausencia de medidas concretas desata críticas contra el mandatario

 3 septiembre, 2014
Detalle de una pared con un grafiti del fallecido presidente, Hugo Chávez. En la actualidad, el Gobierno venezolano afronta críticas por el colapso del sistema hospitalario y el incremento de la corrupción, entre otras. | EFE
Detalle de una pared con un grafiti del fallecido presidente, Hugo Chávez. En la actualidad, el Gobierno venezolano afronta críticas por el colapso del sistema hospitalario y el incremento de la corrupción, entre otras. | EFE

Caracas. AFP. La profundización de la crisis económica, titubeos en políticas públicas y varias iniciativas polémicas hicieron perder en pocos meses más de 15 puntos de popularidad al presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien dilapidó el capital logrado en las municipales de diciembre, ganadas con rebajas compulsivas de precios.

Una encuesta de Datanálisis muestra que 80% de la población considera que la situación del país es negativa y que la popularidad del heredero del fallecido Hugo Chávez cayó a 35%, mientras que Hinterlaces, una encuestadora afín al chavismo, afirma que ha perdido 18 puntos en nueve meses.

“Hay una correlación directa entre la percepción de crisis económica y la caída en la popularidad de Maduro, no solo por lo que ha hecho, sino por lo que no ha hecho para resolver la escasez y la inflación. Y por lo que ha dicho que va a hacer y no hace. La percepción de la gente es que el Gobierno está perdido”, explicó a la AFP, Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

Aunque no existen cifras oficiales actuales, el deterioro de la calidad de vida es evidente: salvo los productos de precios controlados, todo cuesta más y es frecuente ver en supermercados estantes vacíos o no encontrar productos como café, azúcar o papel higiénico.

En el último índice divulgado en mayo por el Gobierno, la inflación anualizada rozó el 61%, la mayor del hemisferio americano, mientras que en marzo el Banco Central registraba 19 rubros de consumo básico con “serios problemas de abastecimiento”.

Fedecámaras estima que probablemente el año terminará con una caída del 4% al 5% del PIB.

Al Gobierno le llueven además las críticas (últimamente también desde dentro del chavismo) por el colapso del sistema hospitalario, el aislamiento aéreo debido a una millonaria deuda con las compañías internacionales, o la corrupción incrementada por el estricto sistema de control de cambio y asignación de petrodólares.

El hecho de que esto se verifique en el país que cuenta con las mayores reservas mundiales de petróleo, es para muchos indignante.

Analistas recomiendan una serie de medidas “impostergables” ante la grave crisis, entre ellas unificar los tipos de cambio existentes, flexibilizar los precios de algunos productos controlados (como el de la gasolina, la más barata del mundo), reducir el gasto público o frenar la expansión de la liquidez monetaria, causantes de la inflación, la escasez y el contrabando.

Empero, Maduro, un exsindicalista que creció políticamente a la sombra de Chávez , ha respondido con titubeos, anunciando en los últimos meses acciones en ese sentido, pero sin concretarlas, también debido a las posturas enfrentadas entre el chavismo.

Según los analistas, la pérdida de popularidad de Maduro, encarnada por chavistas desencantados en un contexto de debilidad en la oposición tras meses de violentas protestas, no representa una amenaza a corto plazo para la estabilidad de su gobierno.