Según el juez, los permisos especiales de captura "no se dan con objetivos de investigación científica".

 31 marzo, 2014
 Canberra había recurrido a la CIJ en 2010, afirmando que Japón practicaba la caza ballenera con objetivos comerciales, pretextando un programa de investigación científica.
Canberra había recurrido a la CIJ en 2010, afirmando que Japón practicaba la caza ballenera con objetivos comerciales, pretextando un programa de investigación científica.

Japón debe cesar la caza de ballenas en el Océano Antártico, ordenó este lunes la Corte Internacional de Justicia (CIJ), al estimar que Tokio lleva a cabo una actividad comercial haciéndola pasar por científica.

"Japón debe revocar todos los permisos, autorizaciones y licencias concedidos en el marco de [el programa de investigación] Jarpa II y abstenerse de conceder cualquier nuevo permiso en virtud de este programa", declaró el juez Peter Tomka durante una audiencia en el Palacio de la Paz de La Haya.

Según el juez, los permisos especiales de captura "no se dan con objetivos de investigación científica".

La Corte le da así la razón a Australia.

Canberra había recurrido a la CIJ en 2010, afirmando que Japón practicaba la caza ballenera con objetivos comerciales, pretextando un programa de investigación científica.

Tomka incidió en ese sentido en "la falta de transparencia" del sistema de cuotas japonesas, que según estimó "no son razonables".

"En la concepción del programa han tenido que ver consideraciones financieras, más que criterios puramente científicos", remachó.

Japón, que alega que la caza de ballenas es una tradición ancestral, sostiene que sus actividades son científicas, pero no oculta que la carne de los cetáceos capturados luego termina en los mercados del archipiélago.

Según Canberra, Japón capturó más de 10.000 ejemplares entre 1987 y 2009. Tokio y Canberra aseguraron que respetarían el veredicto, fuera cual fuera.

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