22 mayo
Uno de los sospechosos fue resguardado este lunes por los soldados turcos.
Uno de los sospechosos fue resguardado este lunes por los soldados turcos.

Sincan, Turquía

El juicio a más de 200 presuntos instigadores del golpe fallido del pasado 15 de julio comenzó este lunes bajo vigilancia extrema en una prisión cerca de Ankara, ante la cual decenas de manifestantes pidieron la pena de muerte para los acusados.

Entre las 221 personas que comparecen, 26 son generales y 12 civiles. Un total de 200 está en detención provisoria, 9 en libertad bajo control judicial y 12 en fuga, precisó la agencia gubernamental Anadolu.

Están acusadas, entre otros cargos, de "violación de la Constitución", "asesinato de 250 personas" y "pertenencia y dirección de una organización terrorista".

El juicio se lleva a cabo en la prisión de Sincan, cerca de Ankara, donde se construyó especialmente una inmensa sala de audiencias para este masivo juicio por el golpe fallido.

En la sala, los acusados estaban rodeados por numerosos gendarmes y militares.

Por la tarde, el exjefe del ejército del aire, Akin Öztürk, uno de los acusados más conocidos, fue el primero en hablar durante el juicio y negó los hechos de los cuales es acusado.

"Los comandantes que me formaron y mis compañeros de armas lo saben bien, no he participado en este golpe de Estado traidor y ni siquiera tenía información al respecto", afirmó desde el estrado.

"Esas acusaciones de traición son para mí la mayor de las penalizaciones", aseguró Öztürk, que recordó que había dedicado su vida al Ejército.

Entre los otros acusados de primer plano se encuentran el exgeneral Mehmet Disli, hermano de un diputado del AKP, el partido en el poder, así como el coronel Ali Yazici, exedecán del presidente Recep Tayyip Erdogan.

El interrogatorio de los acusados prosiguió hasta el final de la sesión, a última hora de la tarde.

El lento enunciado de las identidades de los acusados fue interrumpido en varias ocasiones por gritos e interpelaciones del público. Unas decenas de personas estaban presentes, algunas mujeres con retratos de sus allegados muertos la noche del 15 de julio.

Una de ellas, frágil, cuyo hijo murió durante el golpe de Estado, no paró de injuriar, en llantos, a los acusados y tuvo que ser evacuada en dos ocasiones.

"¡Traidores!", repetía con voz estridente, hasta desmayarse brevemente y ser atendida por los servicios de urgencia.

A su llegada al tribunal, escoltados por las fuerzas de seguridad, los acusados fueron abucheados por decenas de manifestantes que agitaban pancartas con eslóganes reclamando la pena de muerte.

La pena capital fue abolida en el 2004, una de las exigencias de la Unión Europea para aceptar la adhesión de Turquía al bloque, país candidato. Pero desde el golpe fallido, Erdogan aseguró en varias ocasiones que estaba dispuesto a restablecer la pena de muerte y aludió incluso a un eventual referendo sobre el tema.

"Queremos para ellos la pena de muerte, y no que sean alojados y alimentados aquí", declaró Cengiz Ozturk, un manifestante que afirma que enfrentó a los golpistas el 15 de julio.

El intento de golpe de Estado de mediados de julio dejó casi 250 muertos, sin contar los golpistas, y miles de heridos.

Ankara acusa al predicador islamista Fethullah Gülen, instalado en Estados Unidos, de ser el instigador del golpe, y pide a Washington su extradición.

Fethullah Gülen, un exaliado del presidente turco Recep Tayyip Erdogan que se convirtió en su enemigo, desmiente estar implicado el golpe.

Según el acta de acusación, más de 8.000 militares participaron en el intento golpista. Utilizaron 35 aviones de guerra, 37 helicópteros, 74 tanques, 246 vehículos blindados y casi 4.000 armas ligeras, informó Anadolu.

Estos procedimientos judiciales, amparados por el estado de emergencia instaurado tras el golpe, no tienen precedentes en Turquía. Más de 47.000 personas fueron detenidas en las purgas desde el 15 de julio.

La inmensa sala de audiencia de Sincan ya acogió en febrero el juicio de 330 presuntos golpistas.

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