24 junio, 2014

Erbil, Irak

Fuerzas progubernamentales combatían el martes a los insurgentes por el control de la principal refinería de Irak, al tiempo que el secretario de Estado norteamericano John Kerry presionaba para lograr la unidad frente a la ofensiva yihadista que ha dejado ya más de 1.000 muertos.

El ejército trataba este martes de rechazar un asalto de los insurgentes sunitas contra la principal refinería de Irak y su avance en el oeste, mientras que Kerry trató de incitar a lograr la unidad política para evitar el estallido del país.

Kerry se entrevistó en Erbil (norte) con los dirigentes kurdos luego de haber prometido a Bagdad un apoyo "intensivo" para detener la ofensiva que hizo posible a los yihadistas tomar amplias zonas del territorio, deplazar centenares de miles de iraquíes y poner bajo presión al primer ministro chiita Nuri al-Maliki.

Kerry trata de forzar una unión entre las diferentes fuerzas políticas de Irak ante la ofensiva de los insurgentes sunitas.

Los insurgentes, liderados por el grupo yihadista Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL), han tomado varios territorios iraquíes del norte, el oeste y el este en una ofensiva relámpago ante un ejército débil.

El martes, el ejército bombardeó la ciudad de Baiji (a 200 km al norte de Bagdad) y mató al menos a 19 personas.

Más de 1.000 personas murieron entre el 5 y el 22 de junio en varias regiones de Irak donde los yihadistas llevan a cabo la ofensiva, indicó este martes el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

"Al menos 757 civiles murieron y 599 resultaron heridos en las provincias de Nínive, Diyala y Saladino entre el 5 y 22 de junio. Por lo menos otras 318 personas murieron y 590 resultaron heridas durante el mismo periodo en Bagdad y en las regiones del sur", declaró un portavoz del Alto Comisionado, Rupert Colville, en rueda de prensa.

La misión de Kerry se anuncia sin embargo complicada. El presidente kurdo, Masud Barzani, llamó a la dimisión de Maliki y este parece querer mantenerse en el poder pese a las críticas.

"Como sabe todo el mundo, se trata de un momento muy crítico para Irak, y la formación de un gobierno es nuestro principal desafío", afirmó Kerry ante el presidente kurdo.

Las profundas divergencias que minaban al país antes de la ofensiva yihadista impiden la formación de un nuevo gobierno, surgido de las elecciones de abril donde el bloque Maliki llegó en cabeza. La ofensiva ha intensificado la necesidad de salir de este bloqueo.

En un hecho que complica todavía más la situación, las fuerzas kurdas tomaron varios sectores tras la retirada del ejército ante el avance de los insurgentes, entre otros en la ciudad multiétnica y petrolera de Kirkuk, que los kurdos quieren incorporar a la región autónoma.

"Vivimos una era diferente", dijo Barzani, quien consideró a Maliki "responsable de lo ocurrido" en Irak en una entrevista al canal estadounidense CNN.

"Irak claramente se está desintegrando y es evidente que un gobierno federal o central ha perdido el control sobre la totalidad" del país, según él.

Kerry, para quien la ofensiva yihadista representa una "amenaza existencial" para Irak, prometió un apoyo más "eficaz" si las fuerzas políticas obran por la unidad del país. El presidente Barack Obama anunció la semana pasada el envío de consejeros militares para ayudar al ejército, pero excluye de momento ataques aéreos tal y como lo pedía Bagdad.

Estados Unidos no enviará tropas de infantería a Irak, donde estuvo presente durante ocho años (2003-2011), derrocó al presidente sunita Sadam Husein y perdió a miles de soldados.

Después de Irak, Kerry viajará a Bruselas para una reunión ministerial de la OTAN prevista durante la noche, y luego a París. Había viajado anteriormente a Egipto y Jordania, país vecino de Irak, que reforzó su dispositivo de seguridad en la frontera por temor a un contagio.

Desde el 9 de junio, los yihadistas del EIIL se han hecho con Mosul, segunda ciudad de Irak, gran parte de la provincia de Nínive (norte), Tikrit y otros sectores de las provincias de Saladino (norte), Diyala (este) y Kirkuk (norte) y controlan cuatro ciudades de Al Anbar.

En el otro lado de la frontera, en Siria, controla gran parte de la provincia oriental de Deir Ezzor.

Los yihadistas, apoyados también por los partidarios del expresidente Sadam Husein, se encuentran a menos de un centenar de km de Bagdad.

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