20 septiembre, 2015

Santiago. AFP. Tres días después de la catástrofe, los chilenos hicieron frente este sábado a los daños provocados por el fuerte terremoto de 8,3 grados y sunami que golpearon el norte y centro del país, dejando 13 muertos y cuatro desaparecidos , y cuyas réplicas superaban las 300.

Armados con picos y palas, centenares de chilenos levantaban cerros de escombros en la zona cercana al borde costero del puerto de Coquimbo, la ciudad más golpeada por el terremoto y posterior sunam i.

“En cinco días deberíamos tener la zona libre de escombros”, declaró Jorge Burgos, ministro del Interior, tras realizar en esta jornada una inspección en Coquimbo, región en la que se registró el epicentro del terremoto, a más de 260 kilómetros al norte de Santiago.

Reparación. Cerca de una decena de otros pequeños pueblos costeros también empezaron las tareas de levantamiento, con la colaboración de equipos de emergencia y bajo resguardo militar, luego de que la región fuera declarada en emergencia por la presidenta Michelle Bachelet, quien visitó la zona dos días seguidos.

Entretanto, 260 casas quedaron destruidas y más de 7.300 familias aún continuaban sin suministro de energía eléctrica.

Restos de viviendas y botes luego del terremoto en Colimbo. | AP
Restos de viviendas y botes luego del terremoto en Colimbo. | AP

El terremoto ocurrió cuando los chilenos festejaban las fiestas patrias, cuyas celebraciones oficiales han sido suspendidas tras la emergencia.

El gobierno chileno aún no ha cuantificado el costo de los daños producidos por este terremoto, pero las autoridades ya han adelantado que será acotado en comparación a las pérdidas por $30.000 millones que provocó el gran sismo de 8,8 grados que azotó el centro de Chile en el 2010 y que dejó más de 500 muertos.

Los daños dejados por el terremoto han sido calificados de “mínimos” por la ONU, que ha felicitado la capacidad de los chilenos por haber soportado tamaña catástrofe gracias a un operativo de emergencia y evacuación bien aprendido por sus habitantes y que otros países ya han pedido conocer.

“Les cuesta a muchos creer (a otros países) que con un terremoto de ocho punto y pico grados, que una ciudad de cinco millones como es Santiago no se haya caído ningún edificio, eso no es normal”, dijo Antonio Molpeceres, coordinador residente del Sistema de ONU en Chile.

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