Ley impide reelección inmediata

 10 marzo, 2014
El presidente de Chile Sebastián Piñera acusó a oposición este miércoles por generarle dificultad para gobernar
El presidente de Chile Sebastián Piñera acusó a oposición este miércoles por generarle dificultad para gobernar

Cuando el empresario derechista Sebastián Piñera le entregue este martes el mando de Chile a la socialista Michelle Bachelet revivirá una ceremonia que ambos protagonizaron hace cuatro años, cuando fue ella quien le entregó la banda presidencial.

Y Piñera parece aspirar a repetir la ceremonia con los mismos protagonistas en cuatro años más.

En Chile la ley impide la reelección inmediata, razón por la cual el mandatario apuesta por 2018.

Piñera, un multimillonario empresario que en 2010 acabó con dos décadas de gobiernos de izquierda en Chile, dejará el gobierno con un aprobación en alza, que llegó al 50%, y su convicción de entregar un país a las puertas del desarrollo.

En el aspecto político marcó un hito al conminar a la derecha chilena a romper sus vínculos con la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

También ordenó el cierre de una cárcel especial donde cumplían condena con ciertos privilegios 10 de los más cruentos represores, un paso que ninguno de sus antecesores de centroizquierda se atrevió a dar.

"El legado de este gobierno es un legado que amplía los horizontes de la derecha chilena", afirmó el mandatario, este lunes, en un último encuentro con corresponsales extranjeros, donde además afirmó que quiere seguir en la "política con mayúscula".

Con ambos gestos Piñera logró ubicarse como líder de la renovación de la derecha, y de paso, repuntar en las encuestas.

Pero su falta de carisma y la poca empatía que logró con la ciudadanía, que no dejó de percibirlo como un empresario incapaz de identificarse con los más pobres, le juegan en contra.

"Piñera quiere volver en (las elecciones de) 2017. Pero después de haberse pasado cuatro años en el poder y no poder llegar al corazón de los chilenos, su camino de retorno (al palacio presidencial de) La Moneda será muy difícil", adviertió el politólogo de la Universidad Diego Portales, Patricio Navia.

Piñera mostró como uno de sus principales logros la casi completa reconstrucción del país tras el terremoto de 8,8 grados, seguido de un tsunami, que azotó Chile doce días antes de que asumiera, dejando más de 500 muertos y daños por 30.000 millones de dólares.

En materia económica, su gobierno promedió un crecimiento del 5,4% y la generación de cerca de un millón de nuevos empleos, con una inflación controlada (3%) y un aumento del ingreso per capita de 15.000 a 20.000 dólares.

"Estas tasas no tienen comparación en el mundo. Este gobierno ha dejado a Chile a las puertas del desarrollo", afirmó su ministro de Hacienda, Felipe Larraín.

En el aspecto social, aprobó la extensión de la licencia post natal a seis meses y eliminó un descuento del 7% a las pensiones de los jubilados más pobres destinada a gastos en salud.

Tras alcanzar un pico de popularidad del 63% después del exitoso rescate de los 33 mineros de Atacama -que le permitió a los pocos meses demostrar la eficacia que había comprometido-, Piñera debió lidiar con las más masivas protestas estudiantiles en décadas en Chile.

Con miles de estudiantes en las calles, Piñera vivió en 2011 los momentos más críticos de su gobierno tras no lograr sintonizar con los ciudadanos, que exigían una profunda reforma de uno de los sistemas educativos más caros y segregados del planeta, herencia de la dictadura de Pinochet.

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