23 noviembre, 2015
Habitantes de una villa minera revisaron los escombros de sus hogares este sábado, horas después de un mortífero alud. | AP
Habitantes de una villa minera revisaron los escombros de sus hogares este sábado, horas después de un mortífero alud. | AP

Hpakant. AFP. Cerca de 100 personas murieron en Birmania por un derrumbe en una mina de jade, uno de los peores desastres registrados por esta importante industria conocida por sus fallas de seguridad.

“Solo encontramos muertos entre las piedras”, declaró el domingo Nilar Myint, un responsable de la administración de Hpakant, en el estado Kachin (norte), fronterizo con China.

El balance más reciente eleva de 90 a 97 el número de víctimas mortales en el alud.

El accidente se produjo el sábado cuando una montaña de barro y piedras se hundió sobre decenas de cabañas en las que dormían personas que se dedican a la búsqueda de restos de jade que no son detectados por las grandes empresas explotadoras.

“Incluso la gente que vivía en los poblados un poco más lejos podían escuchar los gritos de las víctimas”, relató Zaw Moe Htet, un pequeño comerciante de jade, cuyo pueblo domina el lugar donde se produjo el drama.

Descuidos. Birmania es el primer productor mundial de dicha piedra preciosa, muy presente en el subsuelo de esa región minera.

Sin embargo, las condiciones de extracción –en términos de seguridad y ambientales– son pésimas, y las autoridades y las compañías de explotación cierran los ojos ante la existencia y proliferación de mineros ilegales.

Miles de birmanos pobres se instalan en Kachin y otras regiones aledañas para hallar jade.

En los últimos meses, decenas de mineros ilegales murieron por deslizamientos de tierra en Birmania, según algunas organizaciones de derechos humanos.

Tales dramas son mencionados a veces por la prensa local, sin que haya cambios para las personas, que suelen retar su suerte durante la noche.

En el 2014, Birmania vendió jade en el mercado mundial por un valor cercano a los $29.000 millones de jade, diez veces la cifra oficial, según un informe publicado este año por Global Witness .

Según dicha organización, el mercado de jade birmano experimenta “posiblemente el mayor pillaje de recursos naturales de la Historia moderna”.

En la región de Hpakant, otrora tierra de junglas frondosas, dominan ahora las colinas peladas, debido a la multiplicación de las canteras de jade. El interés por dicha piedra preciosa, con sus múltiples matices de verde, acelera la deforestación de esta zona, lo cual representa un gran riesgo en un clima tropical.