Aspirantes incrementan ataques y acusaciones a seis días de las elecciones

 20 octubre, 2014
El candidato presidencial, Aécio Neves, participó ayer en un acto de su campaña electoral en la playa de Copacabana en la ciudad de Río de Janeiro. | EFE
El candidato presidencial, Aécio Neves, participó ayer en un acto de su campaña electoral en la playa de Copacabana en la ciudad de Río de Janeiro. | EFE

Brasilia. AFP. La presidenta Dilma Rousseff y el socialdemócrata Aécio Neves están enfrascados en una agresiva batalla por los votos a una semana de las elecciones más disputadas de la historia de Brasil.

Los 148,2 millones de brasileños convocados a las urnas el domingo 26 de octubre están divididos en dos bloques de igual tamaño, mayoritariamente en función de su clase social, que definirán si el Partido de los Trabajadores (PT) prolonga sus 12 años en el poder.

Nieto de un presidente electo que nunca llegó a asumir, Neves, popular exgobernador de Minas Gerais (sureste), de 54 años, lleva una ligera ventaja sobre Rousseff , la exguerrillera de 66 años y delfina del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, con 51% contra 49%. Sin embargo, los sondeos consideran que ambos están en empate técnico debido al margen de error.

Agresiva. La campaña electoral , plagada de ataques cruzados, se calienta a días de los comicios.

Neves se ha concentrado en denunciar el bajo crecimiento económico en Brasil, este año cercano a cero, y un gran escándalo de corrupción en la estatal Petrobrás que habría beneficiado sobre todo al PT y a sus aliados.

Sin escatimar golpes bajos, incluso insinuando que Neves fue pillado conduciendo bajo el efecto del alcohol y las drogas, Rousseff asegura que el retorno del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) a la presidencia, pondrá fin a los programas sociales con los que el PT asegura haber sacado a 40 millones de la pobreza.

La disputa entre el PT, que llegó al poder en el 2003 con Lula, y el PSDB, que gobernó entre 1995 y el 2002 con Fernando Henrique Cardoso, se repite desde hace 20 años, pero nunca la división había llegado al nivel de fraccionar perfectamente a los brasileños en dos bandos.

“Es una elección muy dividida: las clases alta y media alta están decididas por Neves y la media baja y los excluidos , votan por Rousseff”, dijo Mauro Paulino, director de la encuestadora Datafolha.

Fuera de los dos extremos, “la clase media, la que más creció durante el gobierno del PT y que forma la mayor parte del electorado (36%), está dividida entre los dos candidatos: de un lado tiene miedo a perder las conquistas asociadas al PT, del otro tiene un sentimiento de indignación porque el proceso de mejora de (el nivel de) vida se interrumpió exige más”, añadió.

Neves es el candidato favorito de los empresarios y mercados, que critican el intervencionismo económico del gobierno de Rousseff y el estancamiento de la economía, con una alta inflación (6,5%).