26 junio, 2015
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Islamabad. EFE. La ola de calor que azota la provincia sureña de Sindh , en Pakistán, ha causado la muerte de 1.170 personas en los últimos seis días, mientras mejoran las condiciones meteorológicas y estalla una tormenta política por el suministro eléctrico en el país.

El secretario de Salud del Gobierno regional de Sindh, Said Mangnejo, declaró que en Karachi, la ciudad más populosa del país y su centro financiero, han muerto desde el viernes 1.140 personas y 30 perecieron en otras zonas de la provincia.

“Las temperaturas descendieron un poco y hoy (jueves) menos personas acudieron a los hospitales. Aun así, cientos de personas continúan hospitalizadas”, manifestó.

Según el diario local Dawn , 40.000 personas han sido tratadas en los hospitales de Karachi por golpes de calor desde el fin de semana.

En un gran número de casos, los muertos son personas de más de 60 años y trabajadores que hacían su labor al aire libre.

Luego de máximas de 45 grados Celsius el sábado, los termómetros bajaron el jueves hasta 36 grados, informó Mohamed Faruq, miembro del Departamento Meteorológico de Pakistán.

Las autoridades civiles y el Ejército establecieron un centenar de centros de atención, mientras que la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres puso tanques de agua en varios puntos.

Los problemas de electricidad de Pakistán se manifiestan, estos días, con cortes de hasta 12 horas que impiden el uso de aire acondicionado e interrumpen el suministro de agua.

K-Electric, la compañía que da electricidad a Karachi, privatizada en el 2005, está desbordada por la demanda, lo que ha generado críticas y una denuncia ante el Tribunal Supremo pakistaní para que se revierta su venta y sea pública de nuevo.

“Si no hubiésemos invertido 1.200 millones cuando la compramos (K-Electric) en el 2009, ahora la situación sería horrible”, arguyó en Twitter el director de la compañía, Tayyab Tareen.

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“En el 2009, la demanda era de 2.100 megavatios y ahora es de 3.100 megavatios”, añadió el directivo.

El ministro de Agua y Energía, Khawaja Asif, afirmó en el Parlamento que el Gobierno no tiene obligación de suministrar energía a K-Electric.

Por su parte, el ministro de Cambio Climático, Mushahidullah Khan, señaló que las plantas eléctricas del estado de Rajastán, de la vecina India, podrían haber provocado la ola de calor.

“Los efectos de las plantas que funcionan con carbón (en la India) en combinación con otros factores anormales del cambio climático elevaron posiblemente las ya altas temperaturas”, advirtió el ministro, según el diario ‘Dawn’ .

Esta ola de calor en Pakistán ha coincidido con el comienzo, el pasado viernes, del Ramadán, la festividad más sagrada para los musulmanes y que establece la no ingesta de alimentos y bebidas entre el alba y el ocaso durante un mes.

El Comité Central del Ruet-e-Hilal de Karachi, organismo religioso que determina las fechas del Ramadán, emitió ayer una fatua (edicto islámico) en la que permite la ruptura del ayuno debido a la ola de calor.