Piden al Gobierno que diga la verdad sobre el paradero de los estudiantes

 15 noviembre, 2014
Varias personas participaron ayer en una protesta en Chilpancingo, estado de Guerrero, para exigir el regreso de los 43 estudiantes que desaparecieron en el sur de México después de un ataque con policías vinculados con el narcotráfico el 26 de setiembre. | AFP
Varias personas participaron ayer en una protesta en Chilpancingo, estado de Guerrero, para exigir el regreso de los 43 estudiantes que desaparecieron en el sur de México después de un ataque con policías vinculados con el narcotráfico el 26 de setiembre. | AFP

Tixtla. AP. María Telumbre conoce el fuego. Se dedica a hacer tortillas en una cocineta de carbón, y la experiencia le dice que cocinar un chivo lleva cuatro horas.

Por eso no cree en la explicación dada por el Gobierno mexicano de que integrantes de un cartel del narcotráfico incineraron a su hijo y a otros 42 estudiantes desaparecidos en una gigantesca hoguera en menos de un día, lo que habría borrado cualquier huella que permita identificar los cadáveres.

Para ella, el hallazgo de dientes calcinados y fragmentos de hueso no son una prueba convincente y tienen el mismo valor que las fosas clandestinas descubiertas en el estado de Guerrero desde que los estudiantes desaparecieron el 26 de setiembre. Simplemente, rehúsa aceptar que esas cenizas sean de su hijo de 19 años y a sus compañeros de escuela.

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“¿Cómo es posible que en 15 horas hayan quemado a tantos jóvenes, los hayan puesto en bolsas y los tiraran al río? ”, dice Telumbre. “Eso es imposible. Como padres, no les creemos y pedimos evidencias”.

Para Telumbre, su esposo, Clemente Rodríguez, y otros padres la explicación oficial es tan solo otra mentira de un Gobierno que quiere silenciar a los pobres y echarle tierra a este escándalo. Sus exigencias de que se diga la verdad han alimentado la [[BEGIN:INLINEREF LNCVID20141113_0016]]rabia contenida[[END:INLINEREF]] de un país frente a la incapacidad del Gobierno de confrontar a los brutales carteles de la droga, la corrupción y la impunidad.

El escepticismo de la familia Rodríguez tiene su origen en la colusión entre autoridades mexicanas y el crimen organizado.

Telumbre y su marido dicen que su hijo aún está vivo y culpan al Gobierno por no rescatarlo a él y a sus compañeros.

Búsqueda sin respuesta. Los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa fueron vistos por última vez cuando la Policía de Iguala los detuvo, presuntamente por órdenes del alcalde .

Soldados y policías federales no respondieron a las peticiones de los padres para que les ayudaran. El Gobierno federal tardó 10 días en intervenir y cuando lo hizo, dicen los padres, las autoridades se concentraron en descubrir tumbas clandestinas en lugar de buscarlos vivos; por eso solo encuentran las fosas.

El presidente Enrique Peña Nieto anunció el envío de fuerzas de seguridad para “conocer la verdad y asegurar que se aplique la ley a los responsables de estos hechos que son indignantes”.

Con el tiempo, decenas de investigadores forenses, ataviados con sus trajes de protección para residuos peligrosos, se unieron a la búsqueda. También se ofreció una recompensa de 1,5 millones de pesos (alrededor de $112.000) a quien diera información sobre el paradero de los estudiantes. Se detuvo a más personas: 76 en total. Sin embargo, aún no había rastros de los estudiantes.

Finalmente, el viernes pasado , el procurador general Jesús Murillo Karam dio una conferencia en la que detalló cómo fueron asesinados los estudiantes, de acuerdo con confesiones ofrecidas por detenidos del caso.

Los muchachos fueron llevados a un basurero, cerca de Cocula, en camionetas de carga tan atestada que 15 de ellos murieron de asfixia en el camino.

No obstante, las autoridades, enviaron los restos a un laboratorio especializado en Austria para su identificación, con la esperanza de obtener información que permita a padres como Telumbre aceptar la muerte de sus hijos.