15 diciembre, 2015
El próximo jueves 17 tendrá lugar en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU una sesión especial dedicada a la crisis en Burundi.
El próximo jueves 17 tendrá lugar en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU una sesión especial dedicada a la crisis en Burundi.

Ginebra

El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, alertó de que Burundi se acerca a pasos agigantados a una guerra civil, por lo que pidió "acciones urgentes" a la comunidad internacional para detener la escalada de violencia.

"Con los últimos eventos sangrientos del pasado fin de semana, el país parece que ha dado un nuevo paso hacia una indiscutible guerra civil dado que las tensiones están ahora en su punto álgido en Bujumbura", indicó en rueda de prensa Cécile Pouilly, portavoz del alto comisionado.

Pouilly subrayó que el alto comisionado está "sumamente preocupado".

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El viernes "docenas" de personas murieron en ataques contra campos militares en la capital del país y los combates que siguieron.

Las fuerzas de seguridad respondieron con "centenas" de arrestos tras hacer búsquedas casa por casa en los barrios de Musaga y Nyakabiga; muchos de los detenidos perecieron posteriormente en supuestas ejecuciones sumarias y otros desaparecieron, denunció la portavoz.

"El alto comisionado urge a todos los actores en la actual crisis, incluidos líderes políticos y autoridades estatales al más alto nivel a dar todos los pasos posibles para detener esta escalada mortífera, y que se comprometan a un diálogo incluyente y significativo", apuntó.

Pero además, Zeid urgió a la comunidad internacional a "tomar acciones decisivas" para detener la violencia.

"No podemos darle la espalda a las personas de Burundi en este momento crucial de su historia" , enfatizó el alto comisionado.

De hecho, el pasado 10 de noviembre Zeid pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que considerase la posibilidad de intervenir en Burundi.

Por ahora este extremo no ha sucedido, pero tanto Estados Unidos, como la Unión Europea, así como la Unión Africana han impuesto sanciones a altos cargos del régimen.

Asimismo, el próximo jueves 17 tendrá lugar en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU una sesión especial dedicada a la crisis en Burundi.

Pouilly agregó que, según el recuento de la Oficina del Alto Comisionado, desde noviembre se han producido 452 detenciones arbitrarias en Burundi, de las que 56 han terminado en ejecuciones y en diez se reportaron torturas.

La escalada de violencia dificulta la salida del país de aquellos que quieren huir del conflicto y refugiarse en los países vecinos, según denunció la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) .

Según esta organización, unas 230.000 han huido en los últimos meses de Burundi y se han convertido en refugiados en República Democrática del Congo, Ruanda y Tanzania.

El pasado mes de abril se inició una serie de violentas protestas en Burundi, después de que el presidente Pierre Nkurunziza anunciase su intención de presentarse a las elecciones por tercera vez, algo prohibido por la Constitución.

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Los comicios se realizaron en julio y Nkurunziza ganó las elecciones con un 69% de los votos, un resultado que la comunidad internacional no ha reconocido por la falta de garantías durante su celebración.

La violencia no solo no ha cesado desde las elecciones, sino que se ha incrementado.

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