28 agosto, 2013

Brasilia

El Canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, dijo que el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff no avalará una intervención militar en Siria si no es con el aval de la ONU.
El Canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, dijo que el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff no avalará una intervención militar en Siria si no es con el aval de la ONU.

Brasil no apoyará una intervención militar en Siria sin el aval del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), afirmó este miércoles el nuevo canciller brasileño Luiz Alberto Figueiredo.

Así, la nación suramericana se unió a otros países como Gran Bretaña, que aguardan un informe de la ONU para intervenir en Siria.

"La posición del gobierno brasileño es, y siempre fue, considerar una intervención armada que no sea hecha al abrigo de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU como una violación al derecho internacional y a la Carta de la ONU", declaró el ministro, citado en el diario O Estado de Sao Paulo.

Figueiredo añadió que el uso de armas químicas en Siria es "intolerable", pero pidió que se esperen los resultados de una investigación de la ONU al respecto para adoptar cualquier tipo de medida.

Este miércoles, miembros permanentes del Consejo de Seguridad no lograron alcanzar un acuerdo sobre una propuesta de resolución británica que justificaba una intervención militar en Siria .

Londres aseguró que no habría ataque antes de que se conozcan los resultados de la investigación de la ONU sobre la utilización de armas químicas en Siria .

El régimen sirio, con una actitud desafiante como la mantenida desde el inicio del conflicto, en marzo de 2011, previno este miércoles a través de su primer ministro, Wael al Halqi, que Siria será "el cementerio de los invasores".

Brasil se opuso a la intervención militar de 2003 en Irak junto a otros países de América Latina.

Figueiredo asumió el cargo este miércoles en reemplazo de Antonio Patriota, quien renunció el lunes tras la crisis que desató la participación de un diplomático brasileño en la fuga desde la embajada en La Paz a Brasilia de un senador boliviano que, si bien contaba con asilo, no tenía salvoconducto para abandonar su país.