26 mayo, 2015
Unas 2.000 mujeres habrían sido secuestradas por Boko Haram desde comienzos del año pasado
Unas 2.000 mujeres habrían sido secuestradas por Boko Haram desde comienzos del año pasado

Lagos

Un aumento alarmante de ataques suicidas de niñas y mujeres utilizadas por Boko Haram en el noreste de Nigeria genera el peligro de que se vea a los niños como potenciales amenazas, dijo la agencia de la ONU para la infancia el martes.

El número de ataques suicidas denunciados ascendió a 27 en los primeros cinco meses del año, comparado con 26 en todo el 2014, dijo UNICEF.

En tres de cada cuatro casos los ataques fueron realizados por mujeres y niños, y en nueve de ellos por niñas de entre siete y 17 años, dijo UNICEF al consolidar los informes.

“Los niños no son instigadores de estos ataques suicidas; son utilizados por adultos de la manera más horrenda”, dijo Jean Gough, representante de UNICEF en Nigeria. “Ante todo son víctimas, no autores”.

La agencia teme que se vea en los niños amenazas potenciales, con peligro de sufrir represalias y que se les impida el regreso a casa.

Miles de mujeres y niños han sido secuestrados por Boko Haram, y se denuncian nuevos actos cada semana. UNICEF calcula que la insurrección islámica, que lleva seis años, ha desarraigado a unos 743.000 menores, de los cuales unos 10.000 han sido separados de sus familias.

Las fuerzas armadas nigerianas informaron recientemente que rescataron a unas 700 mujeres y niños durante una ofensiva de varias semanas para expulsar a los extremistas de sus baluartes en el bosque de Sambisa.

Los periodistas han contado apenas 275 liberados y llevados a un campamento el 2 de mayo, y luego transportados a una instalación militar no identificada, supuestamente para recibir terapia debido al trauma sufrido.

El 70% de ese grupo es de niños menores de cinco años que no pueden identificar a sus familias, dijo el domingo la Agencia Nacional de Manejo de Emergencias.

La semana pasada, el presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Peter Maurer, expresó su consternación ante “las horrendas cicatrices mentales y físicas” que deja la violencia de Boko Haram.

“Comunidades enteras han huido de sus aldeas y padecido sufrimientos inenarrables. Gente traumatizada, sin hogar, pertenencias, ingresos ni educación para sus hijos”, añadió.